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Mi generación no olvida


SE COMIENZAN a sentir los primeros campanazos de advertencia que nos dan los resultados del comportamiento económico del último (tercer) trimestre. Tantas voces que clamamos en el desierto sobre el nefasto efecto cascada que iba a tener la ley fiscal en el crecimiento del PIB para el próximo año (ver mi artículo de opinión 09/06/05 EPASA). El gobierno tendrá, por un par de años, ingresos adicionales para llevar a cabo algunos proyectos de infraestructura, pero las inversiones tanto locales como extranjeras irán decayendo al igual que la creación de nuevos empleos. Es iluso pensar que el estado puede ser mejor administrador del dinero que la empresa privada.
No nos llevemos a engaños que en estos momentos lo que esta manteniendo la industria de la construcción son los compradores extranjeros, especialmente los jubilados, quienes entusiasmados por los esfuerzos hechos en los últimos años por empresa privada y gobierno para poner a Panamá en el mapa y en las revistas internacionales confían que somos el mejor país para retirarse. El auge económico en Bocas, Boquete, David, litoral Pacífico, El Valle y la Ciudad de Panamá no ha sido creación de los últimos meses, pero sin duda de seguir así podría desaparecer en los próximos meses.
Durante el último trimestre estuve vendiendo un apartamento con vista al mar, a un excelente precio por metro cuadrado y les cuento que de unas treinta personas que manifestaron interés veinte de ellos fueron extranjeros retirados, incluso me llamaron directamente del exterior en respuesta a mis anuncios en los clasificados locales. Me tomé el interés de conversar con la mayoría de ellos, sobre sus planes y cuestionar el porque venían a nuestro país a invertir en propiedades. Me llamó poderosamente la atención que algunos de ellos estaban actualmente residiendo en Costa Rica y que planean mudarse a Panamá por algunas ventajas de índole impositiva y de seguridad, renglones en el que, según ellos, el país vecino está perdiendo competitividad. Me pregunto ahora si después del aumento en los impuestos, del aumento en el desempleo y del aumento en la criminalidad que estamos programando para el próximo año, no nos pasará lo mismo.
Son tantas las cosas que a nuestro alrededor se están confabulando para crearnos un ambiente de inseguridad social, incrementos en los impuestos, el transporte, las gasolinas, las cuotas del S.S., el salario mínimo y la peor de todas es la influencia en el gobierno de la tendencia izquierdista del PRD, grupo que el ex Presidente Pérez Balladares controló eficazmente. Créanlo, estos señores de la izquierda no están apoyando a ningún gobierno, se están sirviendo de él para lograr sus objetivos y pronto veremos el surgimiento de un partido socialista que no habíamos visto en años en nuestro país, el caldo de descontento sin duda se está cocinando a su favor.
Es claro que nuestra política exterior se aleja del Norte para irse acomodando en el Caribe y el Cono Sur, de la China insular a la China continental, lo cual nos hará mas difícil progresar en los proyectos de la expansión del Canal y del TLC con Centroamérica y los E.U.A. En mi experiencia privada y pública he conocido todos estos países y he tenido que lidiar con sus gobiernos y empresarios, no puedo acertadamente decir que uno es mejor que el otro, pero cuando viene a los intereses de Panamá si puedo decir con certeza que a la postre los únicos que nos han tirado la toalla cuando la hemos necesitado han sido los E.U.A. y Taiwán. Si el Canal lo hubiesen construido los franceses o los Chinos, tengan la seguridad que estaríamos todavía hablando francés o cantones.
Soy de los que creo en los cambios y que Panamá debe mantener relaciones con todos los países no importa su ideología de turno, pero cuando se trata de dañar lo que ya tenemos y que hemos logrado con tantos esfuerzos, no estoy de acuerdo con esos cambios. No vamos permutar malo conocido por malo por conocer, el engañoso populismo y paternalismo no han tenido éxito en ningún lugar. La prueba es que los gobiernos que han seguido esas teorías están haciendo cambios liberales profundos en estos momentos y creciendo debido a ello.
La promoción de la no credibilidad en las instituciones democráticas es otro ingrediente sumamente peligroso que los dueños de medios de comunicación masiva y los promotores de los derechos humanos deben de evaluar y tratar con mucho cuidado para no desbaratar la incipiente democracia que tanto nos ha costado. Recordemos bien quienes fueron los que nos privaron de ella y quienes están hoy dándonos cátedra de civismo y nacionalismo, ahora gracias al poder del voto, que en su momento le negaron a mi generación y que me niego a olvidar.

101 años de Panamá América

 
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