Mi Jesús "El Nazareno"
Ahora que las aguas han vuelto a su nivel, hablaré a mis coterráneos veragüenses. Nosotros sabemos, porque leemos la Biblia, que del Hijos Del Hombre, del Dios Vivo, no se hace referencia, de su aspecto físico, en ningún pasaje de las Escrituras.
Podríamos pensar que su estatura no era prominente, porque descollaría en medio de la multitud, pero Zaqueo tuvo que subirse a un árbol para verlo. No sabemos si esas manos prodigiosas y tan amadas eran pequeñas o grandes, si sus cabellos eran rizados o lacios, si sus maravillosos y compasivos ojos eran claros u oscuros.
La imagen que tenemos es producto de la imaginación de quien ha podido dibujarla o esculpirla, no creo que fuese un trabajo fácil.
La imagen de mi adorado Cristo de Portobelo, personalmente, no me parece hermosa, con su ojos tan desmesuradamente abiertos y esa expresión de infinito dolor no se compara a otras imágenes en las que Jesús aparece resignado y doliente y aún así, muy hermoso.
La imagen, pues, puede ser de nuestra propia creación y Él nos vería con especial amor porque sabe que lo tenemos en nuestro pensamiento y mejor aún, en todos nuestros actos.
Soy peregrina del Nazareno desde que pude caminar con soltura y, en ocasiones, la multitud de feligreses me ha impedido verlo, pero he cerrado mis ojos y allí ha estado El, en la forma en que yo lo concibo.
Entendemos que el tiempo haya deteriorado la imagen de nuestro Santo Cristo de Atalaya y que restaurarla era imperativo. Fue una gran pena que el restaurador no lograra el objetivo. En todo caso, idéntico o no representa la imagen de nuestro adorado Jesús Nazareno, y eso es lo importante.
En otras épocas bastaba dibujar una cruz o un pez para reconocerlo. Entiendo la conmoción que se produjo porque sé cuánto amamos y adoramos a Jesús, y tal vez la imagen no le hacía mérito. Deseo, únicamente que reflexionemos un momento sobre lo acontecido.
Tengo compañeros que pertenecen a comunidades, religiosas de Hosanna, Testigos de Jehová, Catedral de Vida y otras, y jamás los he escuchado criticar a sus pastores, no importa los errores que hayan cometido y la magnitud de los mismos.
Nosotros, los católicos, en cambio, no solamente los criticamos sino que los censuramos y, muchísimas veces, especulamos sobre actos que no nos consta que hayan realizado y eso, no es bueno. Quiero decir, pues que Cristo ES no importa cual sea su representación.
Como a muchos de mis coterráneos me apenan las manifestaciones de descontento y hasta irrespeto, porque la responsabilidad de lo actuado la ha asumido nuestro Pastor, Obispo de Veraguas. Nos conmueve más, porque nuestra tierra ha sido bendecida con la presencia de un Obispo tan sabio, prudente y noble cono lo es Monseñor Oscar Mario Brown, a quien le pido, pública y humildemente, perdón por las ofensas que le proferimos y esperamos que su magnanimidad y benevolencia llegue como siempre al corazón de cada uno de nosotros. Dios los bendiga.