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Mi orgullo es ser veragüense


"Santiago de Veraguas, donde se meció mi cuna, Santiago de Veraguas, ciudad de mis amores; tú no eres la cabecera del Valle de la Luna, pero eres la cabecera del Valle de las flores". Moisés Torrijos
Siento profundo orgullo de ser veragüense, de haber nacido en esa tierra bañada por dos mares en donde se forjaron los mejores en la búsqueda de una patria libre y soberana; suelo de grandes escritores como Mario Augusto Rodríguez, José Franco, Carlos F. Chang Marín y mucho más; cuna del indómito Urracá y sede de uno de los colegios más importantes del país: la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena.
Han transcurrido 39 años desde el momento en que tuvimos que ausentarnos de tan querida provincia, pero no hemos podido olvidarla un solo instante. Los recuerdos de la niñez, de la adolescencia, de la juventud, vienen a nuestra memoria trayéndonos tristezas, alegrías y muchos anhelos de que la patria chica siga adelante y alcance sus mejores metas de progreso y desarrollo. De ahí que nos cause mucha pena cuando escucho a amigos viajeros que, permanentemente, visitan Santiago que sus calles son una vergüenza, que su avenida central es un laberinto, en donde la buhonería y el desorden causan malestar al visitante; que la droga y la violencia son problemas sociales que están causando mucho daño a los valores éticos y morales de la sociedad veragüense.
Una ciudad como Santiago, que refleja un desarrollo comercial y económico muy superior a otras del interior del país; que es sede de importantes centros educativos y de instituciones cívicas y gubernamentales, de un centro regional universitario, no debe mostrar esa "cara fea" de calles inservibles ya que ello daña el turismo tan necesario para alcanzar mejores niveles económicos y culturales en la región. Y nos preguntamos: ¿En dónde están las autoridades provinciales, municipales; sus diputados que prometieron soluciones inmediatas a los problemas de sus circuitos? ¿En dónde están los empresarios que respiran un aire de prosperidad en sus negocios? ¿En dónde están las fuerzas vivas de Veraguas que en años pasados dieron ejemplo de civismo y de espíritu público y fueron ejemplo en las luchas por alcanzar la soberanía y la libertad?
Allí están las calles de Santiago que son una vergüenza pregonando a los cuatro vientos la incapacidad, la indolencia, la falta de respuesta, el engaño a quienes pagan sus impuestos; y como tal, tienen el derecho a que las instituciones gubernamentales cumplan, a cabalidad, con sus funciones de contribuir al mejoramiento y progreso de las comunidades ubicadas a lo largo y ancho del territorio nacional.
El problema de la falta de buenas calles en Santiago es muy grave y demanda, con urgencia, la acción del gobierno y de todas las fuerzas vivas de la provincia. Se hace indispensable el surgimiento de un liderazgo que mueva esfuerzos y voluntades para exigir la pronta solución en beneficio de la comunidad provincial.
Autoridades provinciales, municipales e instituciones gubernamentales y cívicas, además de la comunidad en general, están seriamente comprometidos frente a este problema que está haciendo mucho daño a una ciudad que está llamada a ser la capital de la República por su situación geográfica.

101 años de Panamá América

 
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