Mi padre no era el único padre, pero era único...
La vida sin ti no es la misma. Qué profunda, oscura y triste es la soledad sin ti. No fuiste el mejor padre, ni el único Padre, pero eras único. Fueron muchos más los días que pasé sin ti que contigo, pero nunca dejé de extrañarte; estabas en cada movimiento, en cada estrella y en cada suspiro de mi corazón.
Fueron muchas las noches que desperté aterrado porque no podía dormir, y aunque nunca estuviste a mi lado para calmar mis miedos, la imagen de protector que te correspondía nunca se desvaneció.
Fueron muchas las noches que me acosté sin comer o con hambre, pero ni la ausencia de alimentos hirió de muerte el ideal de proveedor que tenía de ti. Eras especial, tenías miles de defectos, pero tus virtudes triplicaban tus errores. Eras especial, un ser maravilloso, porque eras mi padre.
No hubo un día que no te extrañara, ni un minuto en que no soñara con jugar contigo a la pelota... y ¿sabes?, aunque no corrimos, no jugamos, yo siempre te amé porque Dios puso amor en mi corazón por ti. No te amaba porque fueras bueno, o porque fueras un padre ejemplar, te amaba porque eras mi padre, y amarte llenaba todos mis vacíos.
Nunca recibí regalos tuyos en Navidad, ni en mi cumpleaños, pero a pesar ello nunca dejé de creer en el Nacimiento del Hijo de Dios, ni en la idea que, conforme pasaran los años y tuviera más edad, Dios tendría mejores cosas para mí.
Me dolió mucho tu partida, te fuiste si avisar. Hoy he descubierto que mi corazón no estaba preparado para vivir sin ti.
Me hiciste falta durante toda mi vida y ahora me haces falta porque ya no estás. Nunca pensé que el estar sin ti dolería tanto, aunque viví casi toda mi vida sin ti. Amarte no fue una decisión ni una elección, fue un legado de Dios. Dios puso de su amor en mi corazón por ti. Hoy que soy padre entiendo muchas cosas y comprendo muchos de tus errores.
No es fácil ser padre, como tampoco lo es ser hijo. No fuiste el mejor padre, ni eres el único padre, pero fuiste único. ¿Sabes?, si tuviera la oportunidad de tenerte otra vez, aunque decidieras vivir la vida nuevamente alejado de mí, y nos calmaras mis miedos en las noches, y no recibiera regalos tuyos ni en Navidad, ni en mi cumpleaños, yo sería feliz sólo con el hecho de que estuvieras conmigo. Te amaría igual, aunque se repitieran las noches sin comer y aunque los días sin ti sobrepasaran los días contigo. ¿Sabes papá?, hoy que te has ido quiero decirte que me siento orgulloso de ti, no porque fueras el mejor padre, ni el único padre, sino porque eras único, el mejor padre del mundo, por lo menos para un hijo imperfecto como yo. Hoy sello esta carta con mis lágrimas, porque te extraño.