Mi suegro, mi amigo, mi socio
Jimmy de la Guardia fue una persona muy especial para mí, con quien tuve el privilegio de contar con su confianza, cariño y consejos. Me hizo sentir y participar como un hijo en su familia. Jimmy estaba siempre pendiente de su familia y su bienestar era su mayor felicidad. Fue muy generoso con todos, tanto familiares, como amigos, menos con él.
La humildad era su mayor virtud, no le gustaba el protagonismo público, su personalidad y manera de actuar eran testimonio de su sencillez y como empresario exitoso tuvo la capacidad de ser, tener y hacer muchas cosas. Amigo incondicional, conservador, de gran sentido común, muy jocoso, confiable, honrado y su palabra la hacía valer como un contrato. Era dominante, pero escuchaba y era comprensivo aún cuando en algunas ocasiones era terco, procurando imponer su posición. Sin embargo, a la vez, era conciliador y procuraba buscar una solución a su manera, que por lo general era satisfactoria para las partes.
El golf fue su gran pasión, lo llevaba en la sangre desde muy pequeño. En la cancha era perseverante y chistoso. Su destreza era su grandeza que opacaba su humildad.
Los amigos que lo acompañaron y lo vieron jugar pueden dar fe de un gran jugador y campeón tanto en Panamá como en Centroamérica.
Como esposo, padre, abuelo y hermano fue comprensivo, tolerante y complaciente. Su matrimonio de 56 años es prueba de amor y ejemplo para sus hijos, nietos y biznietos.
Son tantas las anécdotas y recuerdos que me vienen a la mente de esa persona que fue Jimmy, mi suegro, mi amigo y mi socio, pero prefiero mejor hacer un alto. Abu como cariñosamente te decíamos en la familia te tendré siempre presente y te llevaré en mi recuerdo.
Hasta luego.
La humildad era su mayor virtud, no le gustaba el protagonismo público, su personalidad y manera de actuar eran testimonio de su sencillez y como empresario exitoso tuvo la capacidad de ser, tener y hacer muchas cosas. Amigo incondicional, conservador, de gran sentido común, muy jocoso, confiable, honrado y su palabra la hacía valer como un contrato. Era dominante, pero escuchaba y era comprensivo aún cuando en algunas ocasiones era terco, procurando imponer su posición. Sin embargo, a la vez, era conciliador y procuraba buscar una solución a su manera, que por lo general era satisfactoria para las partes.
El golf fue su gran pasión, lo llevaba en la sangre desde muy pequeño. En la cancha era perseverante y chistoso. Su destreza era su grandeza que opacaba su humildad.
Los amigos que lo acompañaron y lo vieron jugar pueden dar fe de un gran jugador y campeón tanto en Panamá como en Centroamérica.
Como esposo, padre, abuelo y hermano fue comprensivo, tolerante y complaciente. Su matrimonio de 56 años es prueba de amor y ejemplo para sus hijos, nietos y biznietos.
Son tantas las anécdotas y recuerdos que me vienen a la mente de esa persona que fue Jimmy, mi suegro, mi amigo y mi socio, pero prefiero mejor hacer un alto. Abu como cariñosamente te decíamos en la familia te tendré siempre presente y te llevaré en mi recuerdo.
Hasta luego.