Miércoles de Ceniza
L a liturgia cristiana celebra con el "Miércoles de Ceniza" el inicio de la Cuaresma, en la que se conmemora la muerte de Jesús y se resalta su Resurrección como indicación de una nueva vida después de la muerte.
En esa fecha, la tradición indica el recibo de la ceniza en cruz en la frente de los fieles para recordarles que "polvo eres y en polvo te convertirás", y recalcar nuestra transitoriedad en esta vida terrenal.
El mensaje religioso durante el Miércoles de Ceniza cayó como anillo al dedo, pues les recuerda a nuestros políticos panameños que además de la poca duración del mandato político, lo corta de esta vida da muy breve oportunidad de corresponder a las expectativas y esperanzas del pueblo.
El gobierno en ejercicio, en esta fase final de su mandato, así como los candidatos a puesto de elección popular, deben reflexionar profundamente dicho mensaje y entender que la participación política es un compromiso orientado al bien de la sociedad panameña como obligación primaria, y que este propósito no puede postergarse.
El hombre ha sido por naturaleza religioso y político pero, aparentemente, ha tenido dificultad en conciliar este destino.
Nuestros políticos tienen hoy la gran oportunidad de concertar estos principios históricos y pasar de las palabras y espectáculos demagógicos a los buenos hechos para que sus gestiones sean ponderadas hoy y después de sus últimas cenizas.
En esa fecha, la tradición indica el recibo de la ceniza en cruz en la frente de los fieles para recordarles que "polvo eres y en polvo te convertirás", y recalcar nuestra transitoriedad en esta vida terrenal.
El mensaje religioso durante el Miércoles de Ceniza cayó como anillo al dedo, pues les recuerda a nuestros políticos panameños que además de la poca duración del mandato político, lo corta de esta vida da muy breve oportunidad de corresponder a las expectativas y esperanzas del pueblo.
El gobierno en ejercicio, en esta fase final de su mandato, así como los candidatos a puesto de elección popular, deben reflexionar profundamente dicho mensaje y entender que la participación política es un compromiso orientado al bien de la sociedad panameña como obligación primaria, y que este propósito no puede postergarse.
El hombre ha sido por naturaleza religioso y político pero, aparentemente, ha tenido dificultad en conciliar este destino.
Nuestros políticos tienen hoy la gran oportunidad de concertar estos principios históricos y pasar de las palabras y espectáculos demagógicos a los buenos hechos para que sus gestiones sean ponderadas hoy y después de sus últimas cenizas.