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Miles de motociclistas en las calles


Es obvio que la descripción del título de este editorial no corresponde a la ciudad de Panamá. No todavía, pero ya comienza. No hay cabida para el escepticismo. En Taipei y Tokio, centenares de miles de motociclistas atestan las calles y se estacionan sobre las aceras. El fenómeno se repite en las principales ciudades del mundo. Los automóviles empiezan a ceder espacio y semejan una minoría. No lo sabemos, pero estamos asistiendo al futuro.
Miremos bien a quienes transitan por nuestras calles y veremos las motocicletas. No nos referimos a las de los despachadores de pizzas ni a los empleados de mensajería. Hablamos de jóvenes de ambos sexos, sobre todo estudiantes que, con mochila a la espalda y los libros en el portaequipajes circulan por doquier, adelantando a las interminables filas de automóviles, para envidia de sus conductores.
Lo que está ocurriendo es que, con el costo de la vida por los cielos, igual que los impuestos, el sueño del primer automóvil o de un vehículo para el hijo o hija que asiste a la Universidad, se concreta ahora con una motocicleta. El modelo de moda es de llantas pequeñas, piso de apoya pies y timón corto, que semeja a los antiguos "scooters" de los años 50. Con ellas, el peligro de la alta velocidad se disipa, pues el andar veloz no es virtud de esos modelos, sino más bien su liviandad y fácil maniobrabilidad en tránsito congestionado. Una chica de 100 libras puede, perfectamente, cargarla en peso, sobre una isleta de césped o para acomodarla en la acera. El espacio que ocupa es mínimo. Caben en el maletero de un auto pequeño o en cualquier elevador, pueden estacionarse donde quieran, incluso en un cuarto, baño o cocina.
Podríamos estar en presencia de una verdadera revolución del transporte, providencial en tiempos de alzas de combustible y congestionamiento vehicular. Los padres no tienen que preocuparse de ver a sus hijos haciendo las veces de Michael Schumacher o de Fernando Alonso, en la fórmula uno por calle 50 o la Calzada de Amador. Si insisten en las carreras, será en motocicletas a 60 kilómetros por hora, porque no dan más. ¿Peligrosas? No, no más que un automóvil. Las estadísticas hablan de cien víctimas automovilistas por cada motociclista. Y con los congestionamientos, los autos son como tanques de guerra andando en el mar, ni para adelante, ni para atrás, incapaces de servir, ni de ser peligro para nadie, a no ser para sí mismos, por recalentamiento, mientras que las ágiles motos ¡van por fuera!

101 años de Panamá América

 
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