Militarización de la seguridad
Casi de manera imperceptible el gobierno de Martín Torrijos ha puesto el aparato de seguridad en manos de militares. Si bien es cierto, serían militares “en retiro”, siguen siendo militares. Si repasamos las instituciones, veremos que el Ministro y el Viceministro de Gobierno y Justicia, el Director y el Subdirector de Migración, el Director del Sistema Penitenciario, el Director del SPI, el Director del SAN y el Director del Consejo de Seguridad son militares de carrera. Es cierto que, en su mayoría, tienen otras profesiones, en particular el Derecho, que no hay impedimento legal para hacerlo y que todos ocupan posiciones de libre nombramiento y remoción. Pero tantos nombramientos de este tipo y en estos cargos no dejan de generar preocupaciones.
Ahora bien, esa tesis de que los temas de seguridad se manejaban mejor en la época de los militares queda en entredicho. Hoy en día con la mayor parte del aparato de seguridad en manos de militares, la sensación de inseguridad sigue igual o peor que antes. Además se ha hecho de forma ladina y sin que conozcamos de ellos el haberse arrepentido o pedido perdón a la ciudadanía por los abusos cometidos durante la dictadura militar. Cuando se dice que hay que encomendar la seguridad a los uniformados debe decirse a los profesionales. Lo que cabe aquí es la profesionalización de la Fuerza Pública y no su militarización. Hay que colocar al frente de los estamentos de seguridad a profesionales del ramo policial y de la inteligencia de Estado y no a cualquiera que tenga en su armario un viejo uniforme militar.