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" Miller y Faundes, reos del gobierno de Pérez Balladares"


Para nadie es un secreto que el hoy opositor partido PRD, fue que orquestó y armó toda la patraña infame en contra del separado magistrado José Manuel Faundes, que no conforme con la persecución sistemática dirigida en su contra, lo mantuvieron por largos 3 años y medio en un limbo jurídico, a través de una advertencia de inconstitucionalidad que finalmente la Corte declaró infundada. En efecto, el PRD en aquel entonces en el poder, llevó a cabo en la Asamblea Legislativa, un inútil y vano proceso penal donde se gastaron miles y miles de balboas del pueblo panameño, sólo por la terquedad de un hombre que en esos momentos ocupaba la más alta magistratura del país, que con su capricho desmedido quería a cualquier precio sacar al magistrado Faundes de la Corte. De allí surgieron las técnicas dilatorias que permitieron que no se resolviera con prelación la infundada advertencia, debido más que nada a que los magistrados titulares de la Corte se declararon impedidos de uno en uno y, porque además, los magistrados suplentes estaban incompletos, razón por la cual Pérez Balladares se cuidó de no nombrar y, no fue sino precisamente, a los pocos momentos de terminar su período que el Toro Balladares efectuó sus nombramientos. Como vemos, en el proceso del magistrado Faundes ni la Asamblea, ni los propios compañeros de Faundes en la Corte, y mucho menos el Ejecutivo, quisieron fallar el caso. Tanto es así que a casi 4 años de iniciado el mismo, aún no se tiene una resolución final y definitiva sobre el mismo.
Los dueños ocasionados por este infortunado affaire al Magistrado Faundes, al país, a la administración de justicia, al sistema democrático y al Estado de Derecho han sido irreparables e incalculables. Por otra parte, qué no decir del amañado y sonado proceso político montado en contra del otro reo de la administración Pérez Balladares, el legislador perredista y bocatoreño, Mario Miller; a quien el PRD no sólo mantuvo por tres (3) años en la cárcel, sino que como chivo expiatorio o castigo le aplicó la revocatoria de mandato como escarmiento, tan sólo por el hecho que el hijo de la cocinera cayó en desgracia con el mandatario. Sin embargo, cosa muy distinta ocurrió al hoy legislador Pedro Miguel González, que incluso después de andar prófugo de la justicia, se entregó ante el propio Presidente de la República, cuyo proceso como es sabido, concluyó con una absolución. ¿Qué cosas curiosas tiene la vida, no?. La suerte de Mario Miller sobre la decisión final de su caso, la tendrá la Sala Penal de la Corte.
Mientras tanto, corresponderá a la Asamblea Legislativa, emitir cuanto antes sea mejor, una decisión definitiva sobre el caso Faundes, cuyo estado actual de las sesiones judiciales a prelación, es con el único y sólo propósito de realizar la votación, para obtener por fin, un fallo final de inocencia o culpabilidad; para así cerrar un capítulo oscuro más de nuestra historia reciente pasada. Es evidente, que dentro de los dos referidos procesos, se ha visto claramente la intromisión de uno de los tres órganos del Estado en las decisiones de los demás, por lo que sería una aberración y doblemente injusto, pretender mantenerlos mucho más tiempo sin resolver. Lo conducente y sensato sería que a estos dos ciudadanos panameños se les haga prontamente justicia, y en consecuencia, se les indemnice como corresponde, por los graves e irreparables daños físico, y morales sufridos.

101 años de Panamá América

 
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