Ministerio de Educación y el cierre de calles
Durante dos días de la semana pasada, la ciudad de Panamá vivió nuevamente un total caos. Y lo más triste es que menos de cien estudiantes perjudicaron a casi un millón de personas. ¿Estrategia eficiente de los que protestaron? Claro que no. Lo que sucedió esos días, como en los eventos similares ocurridos en otros momentos, fue por la falta de autoridad. Es tan simple como eso. Los componentes de las organizaciones que provocan estas situaciones caóticas son conocidos tanto por las autoridades universitarias, como por los directores de los colegios.
Dichas autoridades nunca han tomado las medidas ejemplares para que estas manifestaciones no se repitan. Y las pocas veces que se decidieron castigar a los responsables, en un corto tiempo revocan estas medidas. Manera genial de promover el caos.
En mi artículo de la semana pasada, donde mencionaba una serie de acciones que se le debía exigir al estudiante universitario, de aplicarse, sería un modode combatir el desorden promovido por los universitarios. Pero, además, tanto la Universidad de Panamá como los colegios deben penalizar ejemplarmente y estas reprimendas deben estar dentro del reglamento de estas instituciones de enseñanzas. Los padres de familia deben conocerlas y deben ser garantes del comportamiento de sus hijos y responsables de los daños que ellos provoquen. En este sentido, creo que debe instituirse alguna fórmula para hacerle frente a las irresponsabilidades que cometen sus hijos. Sin esto eximir al estudiante de ser suspendido o expulsado en caso de reincidencia o si el hecho cometido, aún que sea por primera vez, sea grave.
Es el Ministerio de Educación quien debe tomar esas medidas preventivas para que no se responsabilice o se le cargue a la fuerza pública la labor de reprimir, por falta de acción del ente responsable.
A mi amiga, la ministra Doris Rosas de Mata, le sugiero que tome los correctivos necesarios. Correctivos que, si es necesario, deben ser Ley de la República; pero lo importante es que se cuente con un implemento legal y que éste debe hacerse cumplir. No quiero con esto impedir que los estudiantes protesten, por causas justas. Pero lo que sucedió no ha sido protesta, han sido acciones para provocar caos.
El menos afectado es el gobierno, pero sí la población, que de igual manera se ve afectada por las supuestas causas de protestas de los estudiantes. Al final, el pobre pueblo paga doble factura.
Creo que cuando se hagan protestas inteligentes, creativas que no afecten a terceros, los estudiantes tendrán apoyo del publo panameño y podrán tener éxito en sus causas, porque tendrán el respaldo de todos. Lo importante es que estas situaciones de caos no puedan continuar, y sólo las autoridades de Educación podrán detenerlas.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi.
Esto ayudaría a aumentar poblaciones de peces en disminución mediante protección de importantes áreas de apareo.
Dichas autoridades nunca han tomado las medidas ejemplares para que estas manifestaciones no se repitan. Y las pocas veces que se decidieron castigar a los responsables, en un corto tiempo revocan estas medidas. Manera genial de promover el caos.
En mi artículo de la semana pasada, donde mencionaba una serie de acciones que se le debía exigir al estudiante universitario, de aplicarse, sería un modode combatir el desorden promovido por los universitarios. Pero, además, tanto la Universidad de Panamá como los colegios deben penalizar ejemplarmente y estas reprimendas deben estar dentro del reglamento de estas instituciones de enseñanzas. Los padres de familia deben conocerlas y deben ser garantes del comportamiento de sus hijos y responsables de los daños que ellos provoquen. En este sentido, creo que debe instituirse alguna fórmula para hacerle frente a las irresponsabilidades que cometen sus hijos. Sin esto eximir al estudiante de ser suspendido o expulsado en caso de reincidencia o si el hecho cometido, aún que sea por primera vez, sea grave.
Es el Ministerio de Educación quien debe tomar esas medidas preventivas para que no se responsabilice o se le cargue a la fuerza pública la labor de reprimir, por falta de acción del ente responsable.
A mi amiga, la ministra Doris Rosas de Mata, le sugiero que tome los correctivos necesarios. Correctivos que, si es necesario, deben ser Ley de la República; pero lo importante es que se cuente con un implemento legal y que éste debe hacerse cumplir. No quiero con esto impedir que los estudiantes protesten, por causas justas. Pero lo que sucedió no ha sido protesta, han sido acciones para provocar caos.
El menos afectado es el gobierno, pero sí la población, que de igual manera se ve afectada por las supuestas causas de protestas de los estudiantes. Al final, el pobre pueblo paga doble factura.
Creo que cuando se hagan protestas inteligentes, creativas que no afecten a terceros, los estudiantes tendrán apoyo del publo panameño y podrán tener éxito en sus causas, porque tendrán el respaldo de todos. Lo importante es que estas situaciones de caos no puedan continuar, y sólo las autoridades de Educación podrán detenerlas.
“Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar”. Gandhi.
Esto ayudaría a aumentar poblaciones de peces en disminución mediante protección de importantes áreas de apareo.