Miremos hacia adentro
Recientemente, las autoridades mexicanas, con el propósito de aliviar las pérdidas económicas de las aerolíneas del país, han propuesto rebajarles el valor del combustible. Es una de las tantas medidas que se están adoptando a escala mundial para aliviar los grandes problemas económicos que sufre el sector turismo, como consecuencia de los actos terroristas del pasado 11 de septiembre.
Medidas similares estudia el Instituto Panameño de Turismo, como la posibilidad de una moratoria para el pago de tasas por parte de los hoteles, con el fin de aliviar los efectos del bajo índice de ocupación en los hoteles.
Pronto se cumplirán dos meses de los desastares en las torres gemelas y si estudiamos cuáles han sido los remedios para enfrentar el colapso económico de la tragedia, concluimos que la mayoría de las decisiones han girado en torno a una serie de subvenciones estatales y de algunos sectores privados para evitar el derrumbamiento total del sistema. Por supuesto que estos aportes, por mucha riqueza disponible tienen límites. Por lo tanto, habrá que analizar con mayor profundidad sobre qué nuevas medidas habrá que adoptar para que el sector turismo, uno de los más afectados, se recupere.
El turismo juega un papel muy especial en la economía de nuestros países. No sólo porque es un factor que permite la generación de empleo y riqueza con mayor rapidez y eficiencia, sino que también es un importante detonante de desarrollo integracionista, y principalmente, reforzador de las expresiones culturales.
A raíz de los desastres de las torres gemelas y su secuela negativa en la industria del turismo, estamos convencidos que debemos mirar hacia adentro, hacia lo nuestro. No debemos esperar sentados que los norteamericanos recobren confianza y pierdan el miedo a viajar. Los vuelos y otros medios de transporte son la base del turismo. Mientras se recuperan, lo cual puede durar mucho tiempo, hagamos una fuerte movilización para fortalecer nuestro turismo interno.
América Latina tiene a todo lo largo de su geografía, múltiples y muy bien montados atractivos que sus propios ciudadanos desconocen. Durante muchos años los latinoamericanos que pueden hacer turismo, con mucha lógica, han preferido hacer turismo en Estados Unidos. Y por otra parte, no es un secreto que nuestros países han preferido hacer campañas publicitarias para atraer turistas norteamericanos a sus playas y montañas. Ahora la situación ha cambiado. Los atentados pueden surgir en cualquier momento, en cualquier lugar por más seguridad que impongamos. El turismo interno puede ser una respuesta para paliar el golpe sufrido como consecuencia de la destrucción de las gemelas.
No es mucho lo que se necesita hacer. Todo se resume en una noble y firme decisión, con rígidas medidas locales de salubridad, acondicionamiento no muy sofisticado y formación acelerada de personal adecuado para la atención pública. Lo demás corre a cuenta de nuestra propia iniciativa.
Nosotros hemos considerado un grave error la eliminación de los días puente. Para no herir el capital citadino, se ha pospuesto para futuros años el 5 de noviembre como día de fiesta nacional, sacrificando precisamente las débiles economías ubicadas en el interior del país. El turismo interno tiene ahora muchas e interesantes variantes que apuntan hacia el turismo ecológico, de aventura y otras, de manera que nos permite ver con mayor detenimiento el valor de nuestras propias riquezas, siempre y cuando las explotemos sustentantemente. Además, y quizás lo más importante ahora, permite incorporar mano de obra de la más humilde hasta la más calificada. Insistimos, sólo hay que tomar decisiones en este sentido, y con mayor rapidez nos alejaremos de premoniciones fatalistas.
Pero mientras, ¿adónde están las autoridades responsables de enfrentar este desafío? En el Instituto Panameño de Turismo, estamos seguros, existen múltiples ideas y proyectos que pueden ejecutarse con muy pocas inversiones para enfrentar la crisis del turismo. Despertemos esas ideas del sueño burocrático y hagámoslas a funcionar.
Medidas similares estudia el Instituto Panameño de Turismo, como la posibilidad de una moratoria para el pago de tasas por parte de los hoteles, con el fin de aliviar los efectos del bajo índice de ocupación en los hoteles.
Pronto se cumplirán dos meses de los desastares en las torres gemelas y si estudiamos cuáles han sido los remedios para enfrentar el colapso económico de la tragedia, concluimos que la mayoría de las decisiones han girado en torno a una serie de subvenciones estatales y de algunos sectores privados para evitar el derrumbamiento total del sistema. Por supuesto que estos aportes, por mucha riqueza disponible tienen límites. Por lo tanto, habrá que analizar con mayor profundidad sobre qué nuevas medidas habrá que adoptar para que el sector turismo, uno de los más afectados, se recupere.
El turismo juega un papel muy especial en la economía de nuestros países. No sólo porque es un factor que permite la generación de empleo y riqueza con mayor rapidez y eficiencia, sino que también es un importante detonante de desarrollo integracionista, y principalmente, reforzador de las expresiones culturales.
A raíz de los desastres de las torres gemelas y su secuela negativa en la industria del turismo, estamos convencidos que debemos mirar hacia adentro, hacia lo nuestro. No debemos esperar sentados que los norteamericanos recobren confianza y pierdan el miedo a viajar. Los vuelos y otros medios de transporte son la base del turismo. Mientras se recuperan, lo cual puede durar mucho tiempo, hagamos una fuerte movilización para fortalecer nuestro turismo interno.
América Latina tiene a todo lo largo de su geografía, múltiples y muy bien montados atractivos que sus propios ciudadanos desconocen. Durante muchos años los latinoamericanos que pueden hacer turismo, con mucha lógica, han preferido hacer turismo en Estados Unidos. Y por otra parte, no es un secreto que nuestros países han preferido hacer campañas publicitarias para atraer turistas norteamericanos a sus playas y montañas. Ahora la situación ha cambiado. Los atentados pueden surgir en cualquier momento, en cualquier lugar por más seguridad que impongamos. El turismo interno puede ser una respuesta para paliar el golpe sufrido como consecuencia de la destrucción de las gemelas.
No es mucho lo que se necesita hacer. Todo se resume en una noble y firme decisión, con rígidas medidas locales de salubridad, acondicionamiento no muy sofisticado y formación acelerada de personal adecuado para la atención pública. Lo demás corre a cuenta de nuestra propia iniciativa.
Nosotros hemos considerado un grave error la eliminación de los días puente. Para no herir el capital citadino, se ha pospuesto para futuros años el 5 de noviembre como día de fiesta nacional, sacrificando precisamente las débiles economías ubicadas en el interior del país. El turismo interno tiene ahora muchas e interesantes variantes que apuntan hacia el turismo ecológico, de aventura y otras, de manera que nos permite ver con mayor detenimiento el valor de nuestras propias riquezas, siempre y cuando las explotemos sustentantemente. Además, y quizás lo más importante ahora, permite incorporar mano de obra de la más humilde hasta la más calificada. Insistimos, sólo hay que tomar decisiones en este sentido, y con mayor rapidez nos alejaremos de premoniciones fatalistas.
Pero mientras, ¿adónde están las autoridades responsables de enfrentar este desafío? En el Instituto Panameño de Turismo, estamos seguros, existen múltiples ideas y proyectos que pueden ejecutarse con muy pocas inversiones para enfrentar la crisis del turismo. Despertemos esas ideas del sueño burocrático y hagámoslas a funcionar.