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Mireya, RAC y la libertad de expresión


El tema de los malabarismos presupuestarios con los ingresos del canal es de máxima prioridad en Panamá, porque todos los panameños estamos de acuerdo conque la vía interoceánica debe ser intocable. De modo que las diferencias públicas entre Mireya y RAC son de importancia extraordinaria. Hay muchísimas personas preocupadas por este asunto, no sólo RAC.
Los problemas reales y probables de la autonomía del canal deben airearse clara y abiertamente, sin importar que Mireya diga que esto es traición económica.
Acabo de leer un artículo en el New York Times intitulado "Secret, Scary Plans" (28/2/03), de Nicholas Kristof, quien se refiere a temas como ataques militares de EU a sitios nucleares de Corea del Norte; ataques quirúrgicos con misiles crucero o bombardeos masivos; uso de armas nucleares tácticas contra posiciones fortificadas de artillería que apuntan a Seúl, la capital de Corea del Sur.
Peor, Kristof informa de provocaciones de parte de Corea del Norte y de la posibilidad de que produzca suficiente plutonio para fabricar 5 armas nucleares dentro de pocos meses; de que se le podría permitir a Corea del Norte fabricar ojivas nucleares como "pancakes"; de que en unos pocos años este país podría producir unas 60 armas nucleares y sugiere que, como el material de fisión es tan compacto, éste se podría fácilmente contrabandear o vender a Irak, Irán, Libia, Siria y Al Qaeda.
Se podría interpretar que todas estas informaciones afectan adversamente la posición bélica y diplomática de EU, cuyo enfoque principal es una posible guerra "preventiva" contra Irak. Sin embargo, estoy seguro que muchos gringos leales a su país escribirán toda clase de asuntos similares. Los más conservadores a lo mejor criticarán esto acerbamente, pero la gran mayoría no se inmutará. El principio de la libertad de expresión prevalecerá.
Yo pienso igual con referencia al diferendo entre Mireya y RAC. Nuestra economía no está en las latas por lo expresado por muchos panameños, estamos mal porque no ha existido una eficiente dirección por parte de nuestros gobiernos, principalmente el de Mireya y el de su predecesor.
En adición no puede dejar de preocuparnos que el Ministro de Gobierno y Justicia sugiera, de manera intimidatoria, que el padre José Alaín azuza a sectores indígenas en contra de dos proyectos hidroeléctricos. Es una forma muy abierta y cruda que usa, con cara de "yo-no-fui", para limitar la libertad de acción de nuestros indígenas que, después de todo, no son los que mejor viven. ¿O sí?
Así mismo, todo lo anterior abunda en el temor que siento, y que creo que es compartido por muchos ciudadanos, que subliminalmente, ahora, y en la práctica, posteriormente, el presente gobierno a lo mejor tenga un plan de intimidar a distintos sectores ciudadanos para "sacar ventaja" en las próximas elecciones generales, cuya campaña se ha iniciado muy tempranamente.
Opino así, porque con frecuencia veo y oigo a la presidenta discutiendo de política partidista con unos y otros, como si ella fuera candidata. Esa actitud, propia de su autoritarismo, es la que tiene a su arnulfismo sin candidatos que intimiden a nadie. La única que intimida y no sale tan mal parada en las encuestas es la presidenta, más por los poderes que tiene que por verdadera simpatía de los ciudadanos. Pareciera que estamos en las mismas de 1968.
Creo que las futuras encuestas confirmarán lo que ahora opino. Los candidatos presidenciales arnulfistas, juntos, no marcarán porcentajes de preferencia mejores que Endara, por ejemplo.
Estoy muy consciente de que estos asuntos son demasiado serios en medio de la jarana de nuestros carnavales, pero son vitales, si es que queremos construir una nueva democracia basada en principios éticos y morales. De otra manera, gocemos y olvidemos que estamos a punto de caer en situaciones similares a las que afrontamos tanto antes como después de la narcodictadura.

101 años de Panamá América

 
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