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Mireya y su país de maravillas


Estoy plenamente seguro que a ningún panameño, ni extranjero residente en Panamá, le causó sorpresa el excelente discurso que nos regaló o quiso vender la Presidenta de la República, Mireya Moscoso, durante la inauguración de sesiones de la Asamblea Legislativa (léase bien, Legislativa), días atrás. Si le pagarán a los legisladores por las leyes aprobadas, posiblemente sólo cobrarían tres meses de salario en los cinco años de su período gubernamental.
Bueno, volviendo al famoso discurso, nos parece que la mandataria Moscoso vive en otro país, ya que señaló que durante su administración Panamá registró el crecimiento económico más alto de la región.
Nos imaginamos que se refiere a las regiones y lo compara con Bocas del Toro, Colón, Coclé, Darién, San Blas, Veraguas, entre otras, pues en Azuero (donde está gran parte de su clan, donde el magistrado Cigarruista dice que solamente hay 23 chinos en Los Santos, y únicamente en la calle donde vive Carmen Saucedo, hay más de 23), Punta Mala y Chiriquí, donde están sus fincas, estamos seguros que hubo crecimiento económico.
El informe anual sobre derechos humanos en Panamá, preparado por el gobierno de Estados Unidos, señaló que el crecimiento económico durante la administración de Mireya Moscoso fue imperceptible en los últimos 36 meses. Difiero un poco en el período mencionado, pues fue desde el 1 de septiembre de 1999 cuando entró en función la nómina de "Mireya es el cambio"; parece que la transmisión se congeló y ni siquiera el mecánico graduado en Divisa, Sr. Carlos Barés, ha podido ayudar a que entre el cambio.
Haciendo referencia al citado informe, el cual menciona que en Panamá la distribución de las riquezas resultó altamente desequilibrada con un aumento progresivo entre ricos y pobres, la Presidenta señala que su administración aumentó un cuatro por ciento el poder adquisitivo de los nacionales. Lo que leyó en su discurso debió estar mal redactado, pues lo correcto sería decir que se le aumentó a cuatro por ciento de "mi gobierno" el poder adquisitivo, ya que existen 20 millonarios más en Panamá y por cada millonario nuevo tenemos 20,000 pobres más; o sea, 400,000 pobres de un pequeño "país de maravillas", de menos de tres millones de personas.
Parece que viviéramos en otra nación, debido a que en el país de maravillas de la Presidenta, donde parece, a pesar de que le fascina la palabra percepción, que ella no percibe nada.
En repetidas ocasiones, la mandataria Moscoso señaló que el ex presidente de Panamá y actual candidato Lic. Guillermo Endara (de quien por desgracia de los panameños no aprendió nada durante los años en que él era la mano derecha del Dr. Arnulfo Arias), se la pasaba jugando Nintendo en la Presidencia. Nos imaginamos que ella, en cambio, se la pasa soñando en sus viajes, trajes, amigos, cómo salió en las fotos y filmaciones en los cortes inaugurales, regresar a Mónaco, región que nos iba a comprar millones para el crecimiento económico de Panamá.
Mónaco únicamente tiene unos 33,000 habitantes, cifra menor que la registrada en La Villa de Los Santos; si cada uno de sus residentes nos comprara $1.00 mensual por un año, solamente nos alcanzaría para pagar un año de salario de los magistrados Spadafora y Cigarruista, así como el de la Presidenta.
La Presidenta Moscoso, antes de concluir su "excelente" administración, como le llama, deberá terminar y entregar el Segundo Puente sobre el Canal. Estamos seguros que le corresponderá al Lic. Guillermo Endara inaugurar las calles de acceso, y hasta que él tome posesión, tendremos que llegar en el helicóptero HP-1430 (disculpen, se me olvidó que está hundido). Únicamente los ricos podrán llegar al puente.
Por otro lado, la Presidenta debe asegurarse de que muchos de sus funcionarios mayores de 75 años imiten al Dr. Arellano Lennox, Dicha situación es otra violación a la ley, que también es atribuible a su administración. Es corrupción y peculado cobrar por lo que no se tiene derecho.

101 años de Panamá América

 
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