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Misión cumplida en Managua


Nicaragua es un país muy pobre con el que la Naturaleza se ha ensañado en mil ocasiones. Sus nacionales, no obstante, son gente recia y noble, que no se rinde ante la adversidad y allí están reconstruyendo su país con las uñas y con la ayuda internacional, sobre todo de la Unión Europea. Hace poco un eminente economista, conocedor de su realidad, se refirió en privado a Nicaragua, como "un país no viable", que depende de la beneficencia internacional y sin perspectivas para salir de esa condición.
Para colmo sus gobiernos, tras la implantación de la democracia, han sido mediocres, incluyendo al presidente Arnoldo Alemán que arriesgó la suerte del proceso de integración centroamericana por un tonto diferendo con su vecina Honduras, a raíz del supuesto reconocimiento por ésta de la soberanía de Colombia sobre las islas Margarita y Providencia, disputadas por Nicaragua.
Alemán respondió iracundo, elevando unilateralmente los aranceles a productos provenientes de Honduras y, simultáneamente, se sustrajo del proceso de integración del área que está muy avanzado. Tras una reunión de ministros de economía y jefes de Estado centroamericanos que tuvo lugar aquí, se confirmó su auto aislamiento. Y hace pocas semanas debió presenciar en las gradas la firma del trascendental Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México y el "Triángulo del Norte" (Guatemala, El Salvador y Honduras).
Panamá por otros motivos, ha estado también aislado del proceso de integración económica en el área. Bajo el actual gobierno, sin embargo, ha tomado renovados impulsos, con la actual negociación de un TLC que adelanta con todo el bloque centroamericano a un mismo tiempo. Pero cuando todo parecía marchar viento en popa, surgió un diferendo comercial entre Panamá y Nicaragua, a raíz de la negativa panameña de permisos de importación fitosanitario a carne nicaragüense. Se requiere unanimidad para concretar un TLC con Centroamérica; por lo que la negativa nicaragüense a incorporarse a las negociaciones, amenazaba todo el proceso.
Afortunadamente, el ministro de Comercio, Joaquín Jácome, viajó a Nicaragua y apagó el fuego. En su breve pero exitosa gestión, logró destrabar el intercambio comercial entre ambos países, incluyendo la importación de carne nicaragüense, y consiguió la reincorporación de Nicaragua a la negociación del TLC. El ministro de Agricultura, Alejandro Posse, dio su anuencia a los permisos sanitarios, sin lo cual no habría sido posible la solución. Panamá es la más favorecida por esa salida puesto que el intercambio comercial entre ambas le es inmensamente favorable. Jácome demuestra así inesperados dotes de diplomático y negociador, que hay que aprovechar.


101 años de Panamá América

 
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