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Misión imposible


Risible es el anuncio del legislador Elías Castillo de que se reestructurará la Dirección de Medios de Comunicación de la Asamblea Legislativa porque no ha llevado a cabo una labor eficiente en el mejoramiento de la imagen de esa institución (La Prensa 14 de julio de 1999).
Mejorar la imagen de esa institución es una misión imposible porque en este quinquenio, la aplanadora oficialista en la Asamblea ha servido al presidente Pérez Balladares y a su partido, dándole la espalda al pueblo panameño.
En 1994, a pesar de que con ello el nepotismo ponía en tela de juicio el papel de la Contraloría General de la Nación, la bancada oficialista nombró como Contralor a un primo hermano del presidente (La Prensa 28 de octubre de 1994).
En 1995, cuando la Asamblea despojó a la ARI de su independencia, la legisladora Balbina Herrera aseguró que la decisión de reformar la ley de la ARI surgió del consenso de la bancada oficialista y no de una imposición del Ejecutivo. No obstante, desde antes de asumir el poder, Pérez Balladares había anunciado los cambios que haría en la ARI y a diez minutos de aprobadas las reformas, llegó al Palacio Legislativo para brindar con la bancada del PRD por el éxito obtenido en la jornada (La Prensa 17 de agosto de 1994; 21 y 22 de febrero de 1995).
La Asamblea cuya imagen se trata de rescatar puso la disposición del tesoro de las áreas revertidas en manos del PRD a pesar de la objeción expresada por el legislador Lenín Sucre, de que esa entidad se había creado precisamente para tratar de salvar a las áreas revertidas del PRD porque este partido no sólo invadió las áreas durante la dictadura militar, sino que dejó al Banco Nacional con una deuda de más de mil millones, a la Caja de Ahorros con una deuda de más de 40 millones y a la Caja de Seguro Social "saqueada" (La Prensa 10 de febrero de 1995).
¿Cómo justificar ante el pueblo panameño que en junio de 1997, la bancada perredista pospuso la discusión de reformas al sistema judicial para ajustar al Código Electoral a los propósitos del PRD? (La Prensa 7 de junio de 1997).
¿Cómo ocultar el hecho de que el mes siguiente, introduciendo modificaciones unilaterales a último minuto y desvirtuando los acuerdos de la Comisión de Reformas Constitucionales, los legisladores PRD rechazaron la propuesta de que las elecciones primarias dentro de los partidos fueran optativas y la separación del presidente de la República en caso de aspirar a una reelección? (El Panamá América 18 de julio de 1997).
¿Negarán que Gerardo González Vernaza, presidente de la Asamblea y presidente del PRD, antepuso la ambición de Pérez Balladares a la vigencia de la democracia en Panamá cuando aseguró que la reelección era una necesidad histórica y no era misión de la democracia obstaculizar o negar el liderazgo excepcional de Pérez Balladares? (El Panamá América 2 de marzo de 1998).
Para ocultar el escandaloso ausentismo de los legisladores perredistas, la dirigencia de la Asamblea tendrá que alterar las fechas en que los legisladores no se presentaron a las sesiones de la misma manera en que falsificó las actas del pleno en que se debatía el otorgamiento de facultades extraordinarias al presidente Pérez Balladares en marzo de 1998 (La Prensa 6 de mayo de 1998).
¿Cómo dar una imagen de dedicación patriótica a perredistas que acapararon las comisiones legislativas en este quinquenio, cobrando un salario de 7 mil dólares mensuales, más 4 mil de planilla y 1,250 adicionales para los presidentes de las comisiones? (El Panamá América 18 de junio de 1999).
Para sanear la imagen de la Asamblea controlada por el PRD tendrán que borrar del archivo de El Panamá América lo escrito por José Blandón Figueroa:
"En los últimos tres años, he sido testigo presencial de hechos vergonzosos, en los que la voluntad de esa precaria y artificial mayoría parlamentaria ha pasado por encima de la Constitución, del Reglamento Orgánico de la Asamblea y de los más elementales principios de tolerancia y convivencia democrática. Han sesionado sin el quórum reglamentario, pese a los continuos llamados para que se verifique el mismo, so pretexto de que existe "quórum evidente". Han aprobado leyes en sesiones que se han ido más allá de las cuatro horas reglamentarias, sin declararse previamente en sesión permanente. En momentos en que no han logrado el apoyo necesario para alterar el orden del día, han recurrido a artimañas para modificar el mismo sin el respaldo de la oposición" (El Panamá América 13 de febrero de 1998).
No hay agencia de publicidad en el mundo que pueda rescatar la imagen de una Asamblea que en sus últimas sesiones aprobó una nueva Ley Orgánica del Servicio Exterior que otorga una preferencia escandalosa a los "diplomáticos" nombrados durante la dictadura militar al reconocer sólo los años de servicio y los cargos desempeñados hasta 1989 (El Panamá América 9 de julio de 1999).
Los que laboran en la Dirección de Medios de Comunicación de la Asamblea, ¿tendrán el valor de negar que la bancada del PRD procedió con el proyecto de Pérez Balladares de crear la Sala Quinta de la Corte Suprema a pesar de que el pueblo panameño expresó su rotundo rechazo a la misma? ¿Negarán que se modificó el reglamento interno de la Asamblea para cumplir con el capricho del presidente Pérez Balladares de ausentarse en la transmisión de mando de la presidenta electa?
¿Cómo ocultarán el hecho de que los legisladores PRD cambiaron el reglamento interno de la Asamblea para duplicar su presupuesto anual, para disfrutar de una independencia total en el manejo de sus finanzas, inclusive las partidas circuitales, y que promovieron el ausentismo al reducir a 17 el número de los legisladores requeridos para aprobar los puntos protocolares del orden del día (La Prensa 30 de junio de 1999).
Con dinero tampoco se puede mejorar la imagen de la Asamblea dominada por el PRD. En 1996, el BID aprobó un proyecto de B/.4.1 millones para mejorar la confianza ciudadana en la labor de los legisladores (Betty Brannan Jaén, La Prensa 2 de febrero de 1996). Ese objetivo, ¿se logró? No, porque era imposible dada la actuación de la aplanadora oficialista.
Sin embargo, correrán con los gastos de esta una nueva misión imposible los contribuyentes que tendrán que pagar la deuda pública de más de dos mil millones que deja el PRD en este quinquenio y los 54 millones en partidas circuitales que los legisladores del PRD pudieron utilizar en1997 y 1998 para reelegirse.
La verdad desnuda es que los legisladores PRD han servicio al presidente Pérez Balladares y a su partido pero no a sus electores. Sin embargo, no han violado la Constitución porque ésta antepone la representación de los partidos políticos a los intereses del pueblo panameño. Prueba de ello es el orden en que aparecen los partidos y los electores en el Artículo 144, "Los legisladores actuarán en interés de la Nación y representan en la Asamblea Legislativa a sus respectivos partidos políticos y a los electores de su Circuito Electoral", además del hecho que el Artículo 145 otorga a los partidos políticos y no a los electores, el poder de revocar el mandato de los legisladores.
¿Ahora entiende Ud. por qué, para rescatar la soberanía del pueblo panameño, es imprescindible que una Asamblea Constituyente compuesta de representantes dignos, decentes y verdaderamente honorables, redacte una nueva Constitución?

101 años de Panamá América

 
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