Mitos y curiosidades (I)
"Los mitos constituyen, entre otras cosas, un esfuerzo intelectual para dar una respuesta al misterio, a todos los interrogantes que se le plantean al hombre en su existencia", acepción contenida en la Nueva Enciclopedia Espasa. No me referiré a una narración anónima más o menos fabulosa, sino a una palabra que encierra varios conceptos, el desarrollo. Edgar Morín, en su ensayo: El Mito del Desarrollo, nos dice que desde mediados del siglo pasado, el desarrollo (medido por los índices de crecimiento de la producción y de la elevación del nivel de vida), se ha impuesto como una noción maestra (que significa, por sí misma, crecimiento, expansión, progreso de la sociedad y el individuo), evidente, empírica y rica. Pero, se ha visto que "esta noción es también oscura, incierta, mitológica y pobre".
La noción de desarrollo es una extrapolación de la noción biológica, la cual nos refiere que los organismos biológicos se desarrollan a partir de un huevo, en el curso de un período que es a la vez crecimiento de sus unidades constitutivas y extensión de sus potencialidades. Pero cada desarrollo biológico es la repetición de un desarrollo precedente inscrito genéticamente y así en lo sucesivo; diríamos un proceso fatal, inexorable. Es el regreso cíclico de un pasado y no la reconstrucción inédita de un futuro. Pero, cuando nos referimos al desarrollo socioeconómico, sea éste en su más acabada versión como desarrollo humano sostenible (PNUD), deberíamos tender hacia la construcción de un futuro inédito.
Morín se refiere en estricto a los países desarrollados, y dice que en ellos, a pesar de los avances, se da una crisis del desarrollo, que es una interdependencia de varias crisis: económica, social, cultural, de insatisfacción, de infelicidad. Se da lo que él llama "la putrefacción del paradigma humanístico-racional del homo sapiens/ faber, en el cual ciencia y técnica parecían deber realizar la expansión exitosa del género humano"; lo cual desde luego no ha ocurrido. Imagínense si nuestro autor, hubiera extendido su análisis a nuestros países.
Por extensión en nuestra región, se llegó a pensar que el crecimiento industrial traería como consecuencia al desarrollo económico y al desarrollo social; bastaba entonces con alcanzar mayores estadios de industrialización y el desarrollo integral estaría a la vuelta de la esquina.
Con base en la sustitución de importaciones, los países iberoamericanos iniciaron hace décadas un proceso serio de industrialización, pero ninguno alcanzó el tan anhelado desarrollo, referido éste a la situación de privilegio del denominado "primer mundo". En la mayoría de los países de la región se está dando, por el contrario, un proceso de "desindustrialización", a algunos se les está convirtiendo en países maquiladores, "de empleos miserables, contabilidades dudosas, actividades volátiles", como lo señala Horacio Labastida, cientista social mexicano, que dista mucho de ser una situación de "desarrollo".
En su reciente informe sobre la situación económico-social del área, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señala que "la pobreza en Latinoamérica no cede por problemas económicos", que al término de este año, en el cual tampoco se va a crecer ( -0.8% de crecimiento negativo), se sumaran 7 millones más de pobres, para alcanzar una cifra de 228 millones, correspondientes al 44% de la población total. En los últimos tres años de debilitamiento del crecimiento económico en la zona, se han incrementado los pobres en 15 millones de personas. Osvaldo Sunkel y Pedro Paz, hace ya 30 años, nos brindaron un compendio invaluable acerca del subdesarrollo latinoamericano, del cual extraigo dos asertos, que son válidos para explicarse la situación actual: "la precariedad de los resultados de la política económica, se deriva de que por lo general ésta procura adaptar el sistema para hacerlo tolerable, antes que provocar una transformación de sus estructuras básicas".
La otra referencia trasciende la fenomenología interna: "desarrollo y subdesarrollo son estructuras parciales pero interdependientes que conforman un sistema único, en el cual la estructura desarrollada (centro) es dominante y la subdesarrollada (periferia) dependiente"; no es el momento para reiterar las diversas formas de dependencia existentes.
(Las curiosidades se tratarán en la segunda parte del artículo, la semana entrante).
La noción de desarrollo es una extrapolación de la noción biológica, la cual nos refiere que los organismos biológicos se desarrollan a partir de un huevo, en el curso de un período que es a la vez crecimiento de sus unidades constitutivas y extensión de sus potencialidades. Pero cada desarrollo biológico es la repetición de un desarrollo precedente inscrito genéticamente y así en lo sucesivo; diríamos un proceso fatal, inexorable. Es el regreso cíclico de un pasado y no la reconstrucción inédita de un futuro. Pero, cuando nos referimos al desarrollo socioeconómico, sea éste en su más acabada versión como desarrollo humano sostenible (PNUD), deberíamos tender hacia la construcción de un futuro inédito.
Morín se refiere en estricto a los países desarrollados, y dice que en ellos, a pesar de los avances, se da una crisis del desarrollo, que es una interdependencia de varias crisis: económica, social, cultural, de insatisfacción, de infelicidad. Se da lo que él llama "la putrefacción del paradigma humanístico-racional del homo sapiens/ faber, en el cual ciencia y técnica parecían deber realizar la expansión exitosa del género humano"; lo cual desde luego no ha ocurrido. Imagínense si nuestro autor, hubiera extendido su análisis a nuestros países.
Por extensión en nuestra región, se llegó a pensar que el crecimiento industrial traería como consecuencia al desarrollo económico y al desarrollo social; bastaba entonces con alcanzar mayores estadios de industrialización y el desarrollo integral estaría a la vuelta de la esquina.
Con base en la sustitución de importaciones, los países iberoamericanos iniciaron hace décadas un proceso serio de industrialización, pero ninguno alcanzó el tan anhelado desarrollo, referido éste a la situación de privilegio del denominado "primer mundo". En la mayoría de los países de la región se está dando, por el contrario, un proceso de "desindustrialización", a algunos se les está convirtiendo en países maquiladores, "de empleos miserables, contabilidades dudosas, actividades volátiles", como lo señala Horacio Labastida, cientista social mexicano, que dista mucho de ser una situación de "desarrollo".
En su reciente informe sobre la situación económico-social del área, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señala que "la pobreza en Latinoamérica no cede por problemas económicos", que al término de este año, en el cual tampoco se va a crecer ( -0.8% de crecimiento negativo), se sumaran 7 millones más de pobres, para alcanzar una cifra de 228 millones, correspondientes al 44% de la población total. En los últimos tres años de debilitamiento del crecimiento económico en la zona, se han incrementado los pobres en 15 millones de personas. Osvaldo Sunkel y Pedro Paz, hace ya 30 años, nos brindaron un compendio invaluable acerca del subdesarrollo latinoamericano, del cual extraigo dos asertos, que son válidos para explicarse la situación actual: "la precariedad de los resultados de la política económica, se deriva de que por lo general ésta procura adaptar el sistema para hacerlo tolerable, antes que provocar una transformación de sus estructuras básicas".
La otra referencia trasciende la fenomenología interna: "desarrollo y subdesarrollo son estructuras parciales pero interdependientes que conforman un sistema único, en el cual la estructura desarrollada (centro) es dominante y la subdesarrollada (periferia) dependiente"; no es el momento para reiterar las diversas formas de dependencia existentes.
(Las curiosidades se tratarán en la segunda parte del artículo, la semana entrante).