Moda libre que esclaviza cuerpos
La globalización económica ha introducido cambios en el estilo de vida. La moda ya estética también se ven inmersos en el proceso de creación de nuestra propia identidad.
El cuerpo y la mente se unen para alcanzar un objetivo: sentirse bien.
La diversidad puede llegar a amenazar la libertad. La moda es un negocio y necesita consumidores. La ropa marca un estilo, promete una libertad donde la mujer es más dueña de sí misma. ¿De verdad somos tan libres como para escoger nuestra propia imagen? La talla de las modelos y su delgadez ponen las pasarelas y diseños imposibles en el punto de mira y hacen que se cataloguen como malos ejemplos.
Este mundo es poco real para la mujer de a pie. Lo que muestran no está al alcance de todos. En los tiempos que corren, lo llamativo resulta caro y las rebajas son la mejor opción. Incluso el número de las operaciones de cirugía estética ha disminuido. Lo que subyace es la idea de belleza, pues resiste ante el canon implantado.
¿Podemos entonces escoger o dependemos de la propia imagen? Con cada estación, nuevos modelos proliferan en las revistas. En el caso del verano, la ropa pone en evidencia las curvas o la excesiva delgadez. En el primer caso se quiere adelgazar y en el segundo ya es una necesidad.
La Fundación ABB lucha para prevenir y proteger a los jóvenes vulnerables de padecer trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia. Según esta institución, un 40% de las enfermas ha iniciado el proceso de adelgazamiento probando de las “dietas de verano”.
La anorexia se considera la tercera causa de enfermedad crónica entre adolescentes españoles. La bulimia es otro trastorno en la cual los enfermos vomitan, toman laxantes y realizan ejercicios extenuantes para prevenir el aumento de peso.
Si no se puede lucir un cuerpo perfecto, decae la seguridad personal, basada en el aspecto físico.
En los últimos años, la preocupación por el cuidado de la estética ha dejado de ser un patrimonio exclusivo de las mujeres. Una imagen agradable es una obligación social para los hombres también.
Por eso, la búsqueda de la belleza es uno de los ejes principales para conseguir libertad, un anhelo que cada vez se comercializa más.