Modelo agotado
Uno de los aparentes puntos fuertes de la política económica neoliberal aplicada por el gobierno saliente habría sido su capacidad de generar crecimiento económico. Es así que se insiste en que entre el 2004 y el 2008 la economía panameña vio incrementar su Producto Interno Bruto (PIB) en una muy significativa tasa promedio anual, equivalente al 8.7% en términos reales. Observar la base de este crecimiento y proyectar el futuro del modelo del cual surgió este fenómeno es un ejercicio necesario.
Los resultados de esta tarea muestran, en primer lugar, que se trata de un modelo que promueve una creciente concentración de los ingresos. Es así que mientras que para el 2002 las remuneraciones de los asalariados representaron el 35.7% del PIB, este indicador se deterioró hasta el 32.0% en el 2007. Se trató de una realidad impuesta por una debilidad del movimiento de los trabajadores, claramente orquestada por los sectores dominantes para elevar la rentabilidad de sus inversiones.
Un elemento adicional, revelado también por el análisis del modelo vigente, es el hecho de que la contracción del mercado interno producto de la redistribución negativa del ingreso se superó realizando el creciente excedente por dos vías complementarias. La primera de ellas fue la expansión de las exportaciones de servicios, lo que llevó a que, gracias a la expansión internacional, las exportaciones totales del país crecieran entre el 2003 y el 2007 a una tasa del 16.0% promedio anual. La segunda salida fue la construcción de viviendas de lujo, las que, finalmente, también se guiaron hacia los inversionistas externos. Es así que las inversiones privadas en construcción mostraron una tasa de crecimiento promedio anual equivalente al 14.3% para el mismo período. Ambos mecanismos de realización del nuevo excedente sólo fue posible gracias a una creciente captación de ahorro externo, que se reflejó en una déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos de más del 12.0% para el 2008. A esto se debe agregar un creciente volumen de crédito para el consumo, que significó que la cartera crediticia vinculada al mismo se elevara en un 12.3% anual entre el 2002 y el 2008.
La actual crisis mantiene absolutamente bloqueada la posibilidad de una operación normal del modelo de crecimiento concentrante-excluyente. Las exportaciones tienden hacia la baja, las posibilidades de vender viviendas de lujo a los extranjeros resulta hoy día una ilusión, mientras que las condiciones internacionales hacen difícil mantener un déficit externo de las magnitudes anteriormente observadas. Además, el mercado de los créditos para el consumo está en una evidente contracción. Más aún, si se tiene en cuenta que el modelo internacional en que se sostenía todo el proyecto neoliberal, como bien lo ha señalado Stiglitz, colapsó, se debe concluir que el estilo neoliberal de economía se halla totalmente agotado en Panamá.
En esas circunstancias la construcción de un nuevo modelo centrado en la redistribución progresiva del ingreso, la ampliación del mercado interno y la integración internacional basada en la solidaridad, es el camino para superar la crisis. Lastimosamente, el gobierno a instalarse próximamente mantiene un programa que se inscribe en el esquema económico agotado. La construcción de una alternativa política popular resulta, entonces, prioridad fundamental.