Momentos de reflexión
Los acontecimiento de las últimas semanas nos deben llevar a reflexionar. La Nación es la única que está perdiendo y no podemos permitirlo, porque al final del camino todos, gobernantes y gobernados, seremos los perjudicados. El gobierno, por razones aún no comprendidas por mí, no permitió un espacio mayor de discusión del proyecto sobre las reformas a la Ley de la Caja de Seguro Social. Esto ha llevado a un grado de frustración a un segmento importante de los ciudadanos que conocíamos la situación caótica de la institución, y éramos consciente de que debía realizarse una reforma no sólo en lo financiero, sino en la estructura administrativa; por otra parte, le ha brindado una excusa a los grupos que se iban a oponer a cualquier alternativa que se presentara y es aquí, en mi entender, que el gobierno se equivocó. Lo digo, ya que el discurso de los voceros del gobierno y su actuación sobre el tema de la CSS, ha ido dirigido hacia ellos y se olvidaron de todos aquellos que estábamos preocupados por el tema, que estuvimos planteando alternativas, que llevarían a una estabilidad financiera permanente a la institución, en el sector público y con solidaridad y que abogábamos por un fortalecimiento de la autonomía de la Caja y que fuese una administración con las exigencia de un gobierno corporativo, como únicos caminos para recobrar la credibilidad de la Institución.
El país está convulsionado, la economía fuertemente afectada, la ciudadanía viviendo en una tensión, ya que no sabe cuándo queda atrapada en una congestión del tránsito por los cierre de calles o cuando tendrá que suspender su actividad laboral. Todo este cuadro, nos debe llevar a reflexionar. Esta claro que existen grupos que se opondrán a todo, que ha llevado a pensar, que tienen otra agenda, y la crisis de la CSS es una circunstancia que quieren aprovechar y el gobierno no debe caer en esto, porque si es verdad que el movimiento de estos grupos no goza del respaldo popular, también es cierto que el resto de la ciudadanía ha rechazado cómo se aprobaron las reformas, situación ha traído frustración, impotencia y gran decepción, principalmente de los que apoyaron electoralmente al actual gobierno y que hoy, para no ser utilizados por los grupos extremistas, han tenido que guardar silencio, aún conociendo la crisis financiera de la CSS, pues las propuestas aprobadas, no han sido las mejores y tienen un sabor de imposición.
Debemos reflexionar sobre qué es lo que más le conviene al país, olvidándonos de nuestros intereses particulares, que podrán tener toda la justificación, pero se impone los intereses de la Patria. Es claro que políticamente no es viable la derogación de la reciente Ley, pero sí es posible una revisión profunda para corregir una serie de artículos que generará una profunda injusticia, otros para fortalecer la autonomía e incluir algunos que ayudarían a ambos objetivos.
Señor Presidente, errar es de humano, reconocer los errores enaltece y corregirlos engrandece. Esta vía de solución la planteo con toda honestidad y sinceridad, y todos los que me conocen o han leído mis artículos sobre el tema, saben claramente mi preocupación por esta institución. Presidente, en sus manos está no sólo el futuro de la Caja, sino del país; porque los errores cometidos y no corregidos siempre traen consecuencias, y esta vez podrá ser en perjuicio de los tres millones de habitantes y de los que aún no nacen.
"Cuando los hombres decentes no participan en política los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)
El país está convulsionado, la economía fuertemente afectada, la ciudadanía viviendo en una tensión, ya que no sabe cuándo queda atrapada en una congestión del tránsito por los cierre de calles o cuando tendrá que suspender su actividad laboral. Todo este cuadro, nos debe llevar a reflexionar. Esta claro que existen grupos que se opondrán a todo, que ha llevado a pensar, que tienen otra agenda, y la crisis de la CSS es una circunstancia que quieren aprovechar y el gobierno no debe caer en esto, porque si es verdad que el movimiento de estos grupos no goza del respaldo popular, también es cierto que el resto de la ciudadanía ha rechazado cómo se aprobaron las reformas, situación ha traído frustración, impotencia y gran decepción, principalmente de los que apoyaron electoralmente al actual gobierno y que hoy, para no ser utilizados por los grupos extremistas, han tenido que guardar silencio, aún conociendo la crisis financiera de la CSS, pues las propuestas aprobadas, no han sido las mejores y tienen un sabor de imposición.
Debemos reflexionar sobre qué es lo que más le conviene al país, olvidándonos de nuestros intereses particulares, que podrán tener toda la justificación, pero se impone los intereses de la Patria. Es claro que políticamente no es viable la derogación de la reciente Ley, pero sí es posible una revisión profunda para corregir una serie de artículos que generará una profunda injusticia, otros para fortalecer la autonomía e incluir algunos que ayudarían a ambos objetivos.
Señor Presidente, errar es de humano, reconocer los errores enaltece y corregirlos engrandece. Esta vía de solución la planteo con toda honestidad y sinceridad, y todos los que me conocen o han leído mis artículos sobre el tema, saben claramente mi preocupación por esta institución. Presidente, en sus manos está no sólo el futuro de la Caja, sino del país; porque los errores cometidos y no corregidos siempre traen consecuencias, y esta vez podrá ser en perjuicio de los tres millones de habitantes y de los que aún no nacen.
"Cuando los hombres decentes no participan en política los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.
(cdabadia@cwpanama.net)