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Monseñor Emiliani


La labor religiosa y social de Monseñor Rómulo Emiliani en nuestro país ha sido de un extraordinario valor. Ha dejado claras huellas de lo importante de sus cruzadas a favor de los desamparados y de las causas nobles que motivaron siempre sus acciones. Como mensajero de Dios llevó su palabra, con oratoria de gran tribuno, cautivando siempre a sus miles de feligreses con las prédicas que hacía del Evangelio y de las enseñanzas de Jesucristo.
Diría yo, sin temor a equivocarme, que con su palabra y sus luchas constantes a favor de los pobres, contribuyó en gran medida a remozar la imagen de nuestra iglesia católica que, en ocasiones, parecía letargada siguiendo viejas tradiciones y esquemas que algunos todavía piensan que son inmutables. Ese fue Monseñor Emiliani como figura de prominencia dentro de la jerarquía eclesiástica en el ámbito nacional.
Como Vicario del Darién, su palabra y sus esfuerzos tuvieron un gran impacto en la concienciación de la opinion pública sobre los problemas, necesidades y derechos de esa cercana, pero a la vez distante provincia, siempre abandonada y con muy pocas prioridades para su desarrollo en los planes de los gobiernos de turno. Todo esto cambió mucho al aparecer en escena Monseñor Emiliani, quien con constancia, dedicación y gran fe logró integrar al Darién al resto de la geografía nacional.
En adición a la propagación de la fe y de sus logros materiales para los habitantes de esta inexplotada provincia, que han sido muy valiosos, mejoró el concepto poco favorable que de esa región y de los darienitas se tenía en la opinión pública.
Hoy Monseñor Emiliani, por disposiciones de las autoridades máxima de la Iglesia, ha sido retirado de Panamá por razones que en Roma consideran convenientes y necesarias. La Iglesia no tiene por costumbre dar explicaciones y espera que así como aquellos que visten hábitos, quienes profesan su fe, también obedezcan sus decisiones.
Monseñor Emiliani ha dicho que el respeta con humildad las disposiciones que emanen de sus superiores. Su palabra demuestra lo arraigado de su fe que está por encima de sus conveniencias o preferencias personales.
Por sus escritos y declaraciones pareciera que su afecto por Panamá se acrecenta aún en la distancia y nuestro país y su gente continúan permanentemente en su pensamiento.
Muchas personas y organizaciones extrañan mucho la presencia de Monseñor Emiliani, lo que es muy lógico, pero así como él respetuosamente y con mucha disciplina acepta las disposiciones del Vaticano, nosotros, quienes sentimos admiración y simpatía por él, debemos dejarlo en paz y acatar las disposiciones de la Iglesia.
Gracias Monseñor por tu labor y por el ejemplo de disciplina y obediencia que nos das. Sabemos, al igual que tú, que la Iglesia siempre busca lo mejor y el bien para todos. En su sabiduría confiamos.

101 años de Panamá América

 
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