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Mucha mano dura


Eso fue lo que prometió el nuevo procurador en un evento de la Fuerza Pública en el que estrenaba su recién adquirida investidura. La mano dura en Panamá no pasó de ser un eslogan desprovisto de todo contenido institucional permanente. A su amparo, se hicieron redadas en barrios marginales, se propusieron reformas de algunas leyes, de las cuales solo se aprobaron las más anodinas. Algunas escenas de intervención policial repetidas una y otra vez en los noticieros de los canales de televisión, algunos discursos inflamados en el recinto legislativo, y pasados unos pocos días todo siguió igual. Los reportes de incidencia criminal siguieron aumentando, el número de homicidios alcanzó cifras históricas que más que duplican el promedio de los cometidos en toda una década, la percepción de inseguridad galopa con energía en los sondeos de opinión, y ahora el más alto funcionario del Estado responsable por la persecución del delito, anuncia “mucha mano dura”. No es muy alentador ver que el Estado panameño se ha quedado sin discurso y sin ideas. Las palabras gastadas van y vienen y no dejan huella. Como no es posible orientar la acción colectiva sin las palabras, no debe extrañar que no se esté haciendo nada nuevo. Como más de lo mismo solo produce “los mismos resultados”, no esperamos que la situación del país mejore. El nuevo procurador aún está por convencernos de que el Ministerio Público tomará el rumbo correcto, o que tiene algún rumbo. Y eso no se hace diciendo frases manidas, se hace en los hechos.

101 años de Panamá América

 
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