Muchos autos, pocas calles
El congestionamieno vehicular en nuestras vías públicas hace de la ciudad capital un purgatorio para toda persona que maneje un auto. Dos factores son su causa. Uno de ellos consiste en la enorme desproporción existente entre el número creciente de unidades que circulan por nuestras vías públicas y la insuficiencia de anchura en la mayoría de ellas. En otras palabras, muchos autos y pocas calles.
El otro elemento que contribuye a los prolongados tranques lo constituye el abuso en la ocupación de los espacios por parte de quienes se apropian ilegalmente de ellos. Hay sitios con número plural de espacios, de los cuales se han adueñado ilícitamente y pocos de ellos están siendo ocupados mientras centenares de conductores dan vueltas buscando sitio en que estacionarse.
De nada vale que conforme al Decreto No. 1628 de 16 de agosto de 1995, se establezcan multas hasta de B/. 500.00.
El propio Tesoro Municipal ha señalado la necesidad de que se respete y se haga cumplir con lo que dispone la mencionada disposición de la Alcaldía y muy probablemente tomando en cuenta la sólida cantidad de ingresos que se recaudaría.
Pero tomando en cuenta el momento y las circunstancias, se le presenta al actual alcalde de la comuna, como aspirante que es a ocupar el solio presidencial, un gran dilema: Es cierto que si ordena que se haga cumplir con el decreto mencionado, se recaudará una gran cantidad de dinero para la Alcaldía, pero eso le ganará malquerientes que no lo favorecerían con sus votos en las elecciones del año 2009. También es cierto eso, pero estamos seguros de que sería mucho mayor la cantidad de personas que conducen autos que, por agradecimiento, le darían el voto en las próximas elecciones.