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Multiplicación de la pobreza


Casi a diario se hace referencia en los medios de comunicación a la pobreza y a la pobreza extrema. Salen fotos donde aparecen niños acompañados de su madre, no así del padre, para demostrar esa situación, sobre todo en áreas indígenas, del interior de la República y aún en las ciudades de Panamá y Colón.
Se hace alusión a la brecha entre ricos y pobres, a la mala distribución de la riqueza y se dice que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
Se afirma que corresponde al Estado promover fuentes de trabajo y mantener los servicios de salud, educación y otros para que los marginados puedan tener acceso a las fuentes de trabajo y a un mejor nivel de vida.
Llama la atención que en las publicaciones locales y en conferencias internacionales no se menciona el número de hijos que las mujeres pobres conciben y echan al mundo sin las condiciones que permiten sufragar adecuadamente el costo que significa el nacimiento y crianza de esos nuevos hijos, lo cual aumenta el número de pobres. Se hace una apología de las madres-padres.
La mujer lleva normalmente la peor parte. Le toca el embarazo, el período de lactancia y luego hacerse cargo de la crianza del nuevo hijo, pues usualmente el padre no aparece o no se hace responsable de los problemas y gastos de crianza. Aparecen casos de mujeres que tienen hasta 6 ó 10 hijos, en ocasiones de padres diferentes, en esas condiciones.
Los abuelos, muchas veces, con sus escasos recursos, tienen que hacerse cargo de esos niños sin padre responsable.
No se trata solamente de la paternidad responsable, sino de promover una maternidad responsable, de traer al mundo niños que por falta de recursos son víctimas de la desnutrición y bajas defensas que los hacen presa de enfermedades variadas y a la deficiencia de proteínas, que afecta su rendimiento escolar, y además se ven expuestos a la delincuencia o la explotación sexual y eventualmente al desempleo, por falta de capacitación.
La situación se agrava con muchas adolescentes de 12 y 14 años que dan a luz hijos de padres que no se hacen responsables.
Años atrás la mortalidad infantil era más alta y ello contribuía a limitar el número de hijos. Hoy, en cambio, la mortalidad infantil ha sido controlada por la medicina, al alcance de todos.
Hay quien dice que deben concebirse y tenerse todos los hijos que vengan, pues cada uno "trae el pan debajo del brazo". El que afirma irreflexiblemente tal cosa, no explica en qué forma se hará frente a esas situaciones y gastos, ni quiénes se encargarán de ellos.
Se da el caso de mujeres que desean operarse después de tener dos hijos y se les niega la operación hasta tanto tengan por lo menos cuatro hijos. No siempre se les dan otras alternativas para evitar tantos hijos.
Es de notar que por razones de machismo el hombre rehúsa hacerse vasectomía, por temor de que le cause impotencia sexual, lo que le impediría seguir dejando otras mujeres encintas. Por la misma razón de machismo, el varón no usa preservativos ni otros medios de prevención.
La abstinencia no parece ser la solución dada la fuerza del instinto sexual, ni el método del ritmo pues, para decirlo así, hay quien lleva el ritmo, pero pierde el paso. Corresponde dar orientación y asistencia especialmente a las mujeres pobres, para que se cuiden de no tener demasiados hijos, pues ellos y sus madres son las principales víctimas de tales situaciones.
El Estado y los particulares, en vez de insistir en el paternalismo y compasión por los niños pobres que nacen sin las condiciones para su crianza y educación, deben ser realistas y hacer campañas y promover medidas que tiendan a prevenir y disminuir el problema de la natalidad excesiva. Que las personas ejerzan el sexo es lo normal, y lo deseable, siempre que se adopten medidas adecuadas para evitar un exceso de hijos que no están en condiciones de mantener.
Es de observar que mientras las clases de mayores recursos en países ricos limitan la natalidad a uno o dos hijos, las personas pobres, especialmente en el tercer mundo, tienen un mayor número de hijos, aumentando así la pobreza, la desnutrición y el desempleo.
El problema está presente en Panamá como en muchos otros países del tercer mundo.
* Director del Instituto Libertad, Nueva Delhi, India.
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