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Municipios en quiebra o deficientes


Algunos atribuyen las múltiples deficiencias administrativas en los municipios a la falta de recursos económicos, otros al nivel profesional del recurso humano disponible en materia de gestión local y otro tanto aseguran que todo se debe a intereses políticos y personales que circundan y comprometen a los que administran y gerencian la institución de los gobiernos locales.
Lo cierto es que la mayoría de los municipios carecen de una política definida con respecto a la administración tributaria. Pocos cuentan con un manejo adecuado del régimen impositivo que les permita conocer la relación negocios vs. tasa impositiva que se tiene que cobrar. Casi ninguno cuenta con equipo y herramientas para realizar censos catastrales con la periodicidad que exige la ley y la evolución comercial. Las normas de trabajo existen -a pesar de la obsolescencia de la Ley 106 del 8 de octubre de 1973 que rige a los municipios- sólo se requiere de la iniciativa para ponerlas en práctica y hacerlas cumplir para acabar con la abultada cartera de morosos existente.
Muchos municipios exceden sus renglones presupuestarios en planillas y en gastos innecesarios (viajes internos y externos) con tal de satisfacer compromisos personales y/o político-partidistas. El cobro de dietas por cada una de las sesiones del consejo a que asisten -cuando eso es parte del trabajo por el cual, alcaldes y representantes de corregimientos devengan no menos de mil balboas (1,000.00) mensuales- entre otras entradas como viáticos y gastos de representación, son viejas prácticas de bonanza que hay que regular para una mejor utilización de las finanzas municipales y no estar hablando de pobreza en los municipios y menos de quiebra.
A un elevado número de municipalidades (51), el gobierno les hace llegar un subsidio, que sumado a lo que ellos (los municipios) logran a través de recaudaciones de impuesto y donaciones entre otros negocios municipales -sabiéndolo administrar de forma eficiente y transparente- les produciría alguna autosostenibilidad, la cual jamás le permitirá llegar al estado de banca rota en la que se encuentran algunos municipios. Esto nos demuestra, que más que la cacareada situación financiera, lo que existe es deficiencia administrativa de los funcionarios municipales que gerencian la institución de los gobiernos locales.
El gobierno central promueve para este periodo legislativo, la propuesta de un proyecto de reformas a la Ley 106 y otro sobre descentralización municipal, como parte de la agenda social en materia de gestión local. Sin embargo, nada de esto cambiaría la situación de no superarse la concepción de que el municipio es una hacienda privada o trampolín para saltar a otros puestos públicos.
Los municipios tienen que irse modernizando y pasar de ese estado bucólico a uno más dinámico y autosostenible que dé respuesta en calidad de servicios, a un conglomerado que lo considera como la primera institución de gobierno en el Distrito. En la actualidad la sociedad la califica como una mera institución cobradora de impuestos que no devuelve a cambio beneficio a los cuentahabientes y menos a la comunidad.
No existe municipio grande ni chico, ni tampoco rico ni pobre; lo que en realidad se ve son municipios más informados que saben explotar y aprovechar mejor sus recursos. La autosostenibilidad municipal se logra dándole mejor utilización al potencial de la jurisdicción; integrando a los principales actores de la comunidad y escogiendo mejores dirigentes políticos para que administren a los municipios. Un municipio jamás podrá quebrar.

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