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Murió la quinta papeleta


El Tribunal Electoral debió facilitar el ejercicio democrático de la quinta papeleta, que daba al pueblo panameño la oportunidad de manifestar si deseaba o no una nueva Constitución que consultara las aspiraciones de la comunidad nacional el 2 de mayo del 2004.
Lamentamos que todos los esfuerzos y sacrificios realizados por el Comité Ecuménico y por miles de centenares de panameños conscientes y responsables, hayan sido ignorados por esta institución en lo que respecta a la quinta papeleta que debió ser incluida en las elecciones próximas.
Ahora no habrá la oportunidad para que el pueblo, que es el soberano, pueda manifestarse con respecto a una nueva Constitución para Panamá, la cual está necesitándola urgentemente.
La Nación continuará apegada a la Carta Magna de 1972, que ya está desfasada y necesita una adecuación, especialmente, a las necesidades del país y a los retos del siglo.
Se ha perdido una magnífica ocasión para que todos los panameños expresen su voluntad en torno a un tema extraordinariamente importante para la vida panameña.
Y es lamentable que haya sido el Tribunal Electoral el que cerrara las puertas a esta iniciativa que contaba con el respaldo y simpatía del pueblo panameño, porque le corresponde al Tribunal Electoral alentar y respaldar toda actividad que tienda al fortalecimiento de la democracia.
Quien tiene la responsabilidad de dirigir las elecciones de legisladores, alcaldes y representantes, está obligado a participar positivamente en la realización de eventos que, como el de la quinta papeleta, estaba en la búsqueda de mejores perspectivas para la República.
El pueblo panameño se siente frustrado, porque se ha puesto a un lado su manera de pensar, porque se le ha dicho que no está lo suficientemente capacitado para desempeñarse frente a las urnas con una quinta papeleta. Pero esto no es cierto, la gente no se va equivocar, porque sabe muy bien de qué se trata, puesto que se tiene una cultura política muy clara. Aquí al pueblo le pueden poner las papeletas que sean, porque saben cuando se trata de escoger un presidente, a un legislador y demás y cuando se trata de abocarse a una nueva Constitución.
La negativa del Tribunal Electoral a la quinta papeleta llevará el asunto de la nueva Constitución a la Asamblea Legislativa, pero el pueblo es conocedor de las ambiciones personales, intereses partidistas y de las prácticas y vicios que animan a los partidos, de tal manera que nada se alcanzará en beneficio del país.
Seguiremos con las leyes mordazas, con aquel conjunto de legislaciones que, solamente, benefician a una minoría; con una Constitución del tiempo de los militares que ha servido para que los gobernantes de turno puedan hacer y deshacer, atendiendo a los intereses de los partidos; con una Constitución en la que predominarán los partidos políticos tradicionales que tanto daño están ocasionando a la nación; los privilegiados del régimen, los altos salarios, la injusticia social, la inseguridad pública, la corrupción y un estado de cosas que ha llevado al país a la más grande crisis de valores en la historia.

101 años de Panamá América

 
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