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Museo del Tucán


QUIEN PRIMERO dio la voz de alerta fue la Primera Dama, Vivian de Torrijos. La buena impresión que le causó la regia apariencia exterior del edificio se esfumó tan pronto superó el umbral del portón principal. De museo no tenía más que el nombre. No era más que un cascarón vacío.
El corte de cinta de obras inconclusas fue sello distintivo de la pasada administración. Así ocurrió con el Puente del Centenario, igual con el nuevo paso elevado vehicular de Albrook, que está defectuoso. También hay centros de salud sin dotación, barriadas sin casas, vías a medio hacer y escuelas vacías.
Para la construcción del museo se destinó B/. 6 millones; pero se estima que su costo no llega a los B/. 2 millones, cuanto mucho. Si eso es correcto, cabe preguntar: ¿Qué fue de los B/. 4 millones restantes? Gente de la Contraloría piensa que puede haber un patrón de conducta malsano. Pagar o fingir un costo excesivo y quedarse con la diferencia.
Otro detalle es que la obra se construyó con parte de una donación de Taiwan por B/. 45 millones, que allegados al gobierno de Mireya Moscoso manejaron a través de la Fundación Mar del Sur, lo cual está siendo investigado.
Como pieza adicional de la la hipótesis del patrón de conducta, está lo acontecido en Costa Rica; donde Taiwan dio 400 mil dólares a otra fundación de manejo cuestionado, la cual fue creada por el procesado ex presidente Miguel Angel Rodríguez, y manejada por allegados suyos.
Es conveniente que, al margen de sus investigaciones, nuestras autoridades requieran la cooperación de sus colegas ticos, para completar lagunas de una situación que luce como copia al carbón una de otra.

101 años de Panamá América

 
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