"My Name is Panama"
Bajo el título "Traidores a la Patria en el aeropuerto de Tocumen" y mediante carta abierta a la ciudadanía, la señora Amanda Cecilia Acosta Filós de Spurlock hace de conocimiento público un bochornoso hecho que es necesario divulgar. "Cada panameño que ha utilizado el aeropuerto de Tocumen tiene algún mal recuerdo por la actuación injusta o abusiva de funcionarios que ejercen mando y jurisdicción en nuestro principal puerto de entrada y salida de pasajeros, nacionales y extranjeros. La lista es larga y hoy no voy a enumerarla... Todo era felicidad el sábado 15 de marzo. Llegaba un joven suizo, amigo y compañero de mi hija del grupo juvenil ¡Viva la Gente! ... y este amigo suizo quería conocer el Panamá que con tanto orgullo le hablaba mi hija..."
" El domingo 23 lo dejamos en la terminal para un viaje en bus a Bocas del Toro. El martes 25, caminando por las calles de Bocas, agentes de Migración, en un operativo contra extranjeros indocumentados, le piden el pasaporte. El, inocente, entrega su pasaporte convencido de que todo está en regla. ¡Sorpresa! No tiene el sello de entrada por el aeropuerto de Tocumen. Detenido e incomunicado como un delincuente. Había caído en la emboscada que los traidores a la Patria le tienden a los turistas al llegar a Tocumen. Ignorando sus derechos de ciudadano extranjero, a nuestro amigo suizo no lo pusieron en contacto con el Cónsul de Suiza en Panamá; tampoco le permitieron una llamada a nosotros, sus amigos. El miércoles 26, por fin le permiten usar el teléfono...El no sabía qué hacer ni qué pedirnos excepto que estaba detenido por no tener el sello de entrada en el pasaporte. Controlando el botón del pánico, mi hija y yo inmediatamente nos movilizamos: llamadas al cónsul suizo, a Migración, al IPAT, a nuestro agente de viajes, a su abogado experto en problemas de migración. Los funcionarios del IPAT fueron los más efectivos, ya que su asesoría legal y la Policía de Turismo investigaron el caso y devolvieron nuestra llamada. Nos confirmaron que nuestro protegido había sido detenido por agentes de migración, llevado a Changuinola y que, lastimosamente, IPAT no puede pedir mucho a los de Migración.
"...El novio de mi hija comentó en su trabajo la pesadilla del amigo de su novia. Una compañera de trabajo se interesa y ofrece su ayuda... El jueves 27 lo trajeron en un vuelo oficial a la sección de detenidos de Migración en Avenida Cuba. Les describo la imagen de esta oficina pública: a los peticionarios nos mantienen afuera parados a pleno sol, sin poder ver hacia adentro. Con ese respeto que fingimos cuando tenemos que tramitar asuntos ante nuestros servidores públicos: poniendo por delante nuestro mejor por favor, gracias y, por supuesto, la sonrisa amable, esperábamos. Ellos, adentro en aire acondicionado, a puerta cerrada, podían vernos claramente con indiferencia. Durante la espera sin saber exactamente dónde estaba nuestro amigo, un policía con actitud militarista, se asomó y con un ladrido amenazante nos dijo que no podíamos acercarnos a los vidrios. Doy gracias a la grosera actitud del policía que despertó mi furia por la justicia. Inmediatamente lo puse en su lugar..."
"...Sin esperar más, llamé a la puerta y solicité hablar con el jefe. No estaba...Bueno, con el que le reemplaza...Enmudecieron, pero cuando les informé que iba a escribir una carta abierta sobre la falta del sello en Tocumen, me invitaron a entrar. Allí, muy sentadito, tenían a nuestro amigo. Aunque se notaba en su rostro la falta de libertad y la ropa arrugada, me aseguró que lo habían tratado bien, lo habían alimentado y lo habían paseado en lancha por varios lugares de Bocas mientras recogían a los indocumentados...Tenían que mantener a nuestro amigo detenido hasta que mandaran el pasaporte a Tocumen para que fuera sellado. Inmediatamente después la amonestación que tienen muy bien aprendida: Aunque el funcionario en Tocumen hubiera fallado, es responsabilidad del viajero pedir que le pongan el sello en su pasaporte". "No. No, señores de migración, ese cuento a otro. Les aclaré que en Europa los controles de migración entre países han sido eliminados. Un turista suizo acostumbrado a ese sistema acepta como normal que un funcionario de migración le dé paso y entrada sin sellarle el pasaporte. Ese cuento inventado por los de Migración sólo se lo creen los que viajan de Capira a Pacora y de Pacora a Capira". "Los que, sin ser adinerados, hemos viajado medio mundo, no a costa del erario público ni con pasaportes diplomáticos, sino con ahorro y sacrificio cumpliendo con los requisitos de migración de cada país visitado, conocemos la gama completa de los funcionarios de migración. No sólo se encuentran los correctos amables o exigentes, sino también los discriminadores, coimeros, lo corruptos o ignorantes en aeropuertos, carreteras y trenes que atraviesan fronteras. Es que no saben estos traidores que se esconden detrás del carnet de Migración para cometer sus abusos, que con sus actos pisotean nuestra bandera, embarran nuestra historia y desbaratan nuestra economía del turismo..."
"A mí no me engañan. A ese mismo turista que no le sellan el pasaporte al entrar, lo están esperando a la salida por Tocumen. Cuando regrese al aeropuerto sólo o acompañado de amigos y familiares, pasará la barrera de Migración tirando besos a los que deja atrás, sin sospechar lo que se le viene encima. Los enemigos de Panamá, los traidores a la Patria, los agentes de migración están preparados. El funcionario que siempre mira al pasajero con desdén y ceño fruncido revisa el pasaporte y se dice... ¡Ah! ¡Qué bien! ¡Cayó otro idiota! Otro pasaporte sin el sello de entrada. Llama al supervisor de turno quien se lleva al pasajero a una oficina. Lo presiona, le habla de multas, de cárcel y, claro, el famoso cuento: ¡Usted debió pedir el sello de entrada! El pasajero sin tener quién lo defienda, asustado, presionado y con el avión que no espera vaciará los bolsillos, pagará la multa imaginaria, dará lo que tenga. Adiós, turista, "My Name is Panama"".
"¿Qué le importa a un traidor a la Patria la opinión que el turista incauto tenga de Panamá? ¿Qué le importa que ese turista de regreso a su patria hable mal de Panamá, que escriba artículos en los periódicos de su país, que envíe a sus amigos por Internet su experiencia en el aeropuerto?
Con su parte del botín repartido a final de su turno, uno caminará satisfecho hacia la parada de bus a Pacora, el otro montará en su carro hacia Capira, a Capira o Pacora, quizás pensando en la ronda de cerveza que podrá pagar en la cantina o desdoblando el papelito donde apuntó los últimos cuatro números del pasaporte del turista para comprarlo en la lotería".
(mabernal@sinfo.net)
" El domingo 23 lo dejamos en la terminal para un viaje en bus a Bocas del Toro. El martes 25, caminando por las calles de Bocas, agentes de Migración, en un operativo contra extranjeros indocumentados, le piden el pasaporte. El, inocente, entrega su pasaporte convencido de que todo está en regla. ¡Sorpresa! No tiene el sello de entrada por el aeropuerto de Tocumen. Detenido e incomunicado como un delincuente. Había caído en la emboscada que los traidores a la Patria le tienden a los turistas al llegar a Tocumen. Ignorando sus derechos de ciudadano extranjero, a nuestro amigo suizo no lo pusieron en contacto con el Cónsul de Suiza en Panamá; tampoco le permitieron una llamada a nosotros, sus amigos. El miércoles 26, por fin le permiten usar el teléfono...El no sabía qué hacer ni qué pedirnos excepto que estaba detenido por no tener el sello de entrada en el pasaporte. Controlando el botón del pánico, mi hija y yo inmediatamente nos movilizamos: llamadas al cónsul suizo, a Migración, al IPAT, a nuestro agente de viajes, a su abogado experto en problemas de migración. Los funcionarios del IPAT fueron los más efectivos, ya que su asesoría legal y la Policía de Turismo investigaron el caso y devolvieron nuestra llamada. Nos confirmaron que nuestro protegido había sido detenido por agentes de migración, llevado a Changuinola y que, lastimosamente, IPAT no puede pedir mucho a los de Migración.
"...El novio de mi hija comentó en su trabajo la pesadilla del amigo de su novia. Una compañera de trabajo se interesa y ofrece su ayuda... El jueves 27 lo trajeron en un vuelo oficial a la sección de detenidos de Migración en Avenida Cuba. Les describo la imagen de esta oficina pública: a los peticionarios nos mantienen afuera parados a pleno sol, sin poder ver hacia adentro. Con ese respeto que fingimos cuando tenemos que tramitar asuntos ante nuestros servidores públicos: poniendo por delante nuestro mejor por favor, gracias y, por supuesto, la sonrisa amable, esperábamos. Ellos, adentro en aire acondicionado, a puerta cerrada, podían vernos claramente con indiferencia. Durante la espera sin saber exactamente dónde estaba nuestro amigo, un policía con actitud militarista, se asomó y con un ladrido amenazante nos dijo que no podíamos acercarnos a los vidrios. Doy gracias a la grosera actitud del policía que despertó mi furia por la justicia. Inmediatamente lo puse en su lugar..."
"...Sin esperar más, llamé a la puerta y solicité hablar con el jefe. No estaba...Bueno, con el que le reemplaza...Enmudecieron, pero cuando les informé que iba a escribir una carta abierta sobre la falta del sello en Tocumen, me invitaron a entrar. Allí, muy sentadito, tenían a nuestro amigo. Aunque se notaba en su rostro la falta de libertad y la ropa arrugada, me aseguró que lo habían tratado bien, lo habían alimentado y lo habían paseado en lancha por varios lugares de Bocas mientras recogían a los indocumentados...Tenían que mantener a nuestro amigo detenido hasta que mandaran el pasaporte a Tocumen para que fuera sellado. Inmediatamente después la amonestación que tienen muy bien aprendida: Aunque el funcionario en Tocumen hubiera fallado, es responsabilidad del viajero pedir que le pongan el sello en su pasaporte". "No. No, señores de migración, ese cuento a otro. Les aclaré que en Europa los controles de migración entre países han sido eliminados. Un turista suizo acostumbrado a ese sistema acepta como normal que un funcionario de migración le dé paso y entrada sin sellarle el pasaporte. Ese cuento inventado por los de Migración sólo se lo creen los que viajan de Capira a Pacora y de Pacora a Capira". "Los que, sin ser adinerados, hemos viajado medio mundo, no a costa del erario público ni con pasaportes diplomáticos, sino con ahorro y sacrificio cumpliendo con los requisitos de migración de cada país visitado, conocemos la gama completa de los funcionarios de migración. No sólo se encuentran los correctos amables o exigentes, sino también los discriminadores, coimeros, lo corruptos o ignorantes en aeropuertos, carreteras y trenes que atraviesan fronteras. Es que no saben estos traidores que se esconden detrás del carnet de Migración para cometer sus abusos, que con sus actos pisotean nuestra bandera, embarran nuestra historia y desbaratan nuestra economía del turismo..."
"A mí no me engañan. A ese mismo turista que no le sellan el pasaporte al entrar, lo están esperando a la salida por Tocumen. Cuando regrese al aeropuerto sólo o acompañado de amigos y familiares, pasará la barrera de Migración tirando besos a los que deja atrás, sin sospechar lo que se le viene encima. Los enemigos de Panamá, los traidores a la Patria, los agentes de migración están preparados. El funcionario que siempre mira al pasajero con desdén y ceño fruncido revisa el pasaporte y se dice... ¡Ah! ¡Qué bien! ¡Cayó otro idiota! Otro pasaporte sin el sello de entrada. Llama al supervisor de turno quien se lleva al pasajero a una oficina. Lo presiona, le habla de multas, de cárcel y, claro, el famoso cuento: ¡Usted debió pedir el sello de entrada! El pasajero sin tener quién lo defienda, asustado, presionado y con el avión que no espera vaciará los bolsillos, pagará la multa imaginaria, dará lo que tenga. Adiós, turista, "My Name is Panama"".
"¿Qué le importa a un traidor a la Patria la opinión que el turista incauto tenga de Panamá? ¿Qué le importa que ese turista de regreso a su patria hable mal de Panamá, que escriba artículos en los periódicos de su país, que envíe a sus amigos por Internet su experiencia en el aeropuerto?
Con su parte del botín repartido a final de su turno, uno caminará satisfecho hacia la parada de bus a Pacora, el otro montará en su carro hacia Capira, a Capira o Pacora, quizás pensando en la ronda de cerveza que podrá pagar en la cantina o desdoblando el papelito donde apuntó los últimos cuatro números del pasaporte del turista para comprarlo en la lotería".
(mabernal@sinfo.net)