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Nace un libro, viva el libro


Esto fue lo que sucedió en la noche del 4 de diciembre, cuando presenté en sociedad mi último libro titulado "Mondongos para el Señor Obispo y otros relatos". Nació como viene todo al mundo: por generación espontánea, ya que un día decidí escribir relatos del interior, mitos, cuentos escuchados, verdades, tradiciones y las uní hasta convertirlo en un libro de 18 hermosos relatos, uno de los cuales lleva el nombre de la obra. La mayoría viene de la región de Los Santos, donde nací, me crié y de donde guardo los mejores recuerdos de infancia y adolescencia.
Con este libro he querido resaltar nuestras tradiciones para evitar que se pierdan el día que ya no las recuerde más. Cuando escribo el susto de tres santeños al creer que había resucitado un muerto, cuando paseo por las playas de Mensabé, las Comadres, cuando los Árboles Amantes se cuentan sus cuitas y amores tal lo hacían sus dueños, cuando el Diablo se le aparece a la tía Olivia y cuando recuento los llantos y rezos de mi gente en los velorios de mi pueblo, contribuyo a que más gente conozca la región a la que orgullosamente pertenezco. Está lleno de jocosidad, de amor, de sentimientos, de buen humor.
Estos relatos hacen vivir una realidad pasada, una realidad presente y la que no morirá porque seguirá existiendo en cada hombre y mujer santeño, y de otros lugares del interior. Un día me dije que había llegado la hora de poner en el papel lo que llevaba en la mente y el corazón, y comencé con Rosalía, tal cual me lo refirió mi doméstica Zoraida que era de un campo de Veraguas y puso tal énfasis en el baile de Rosalía, que decidí transformarlo en relato para que se supieran las leyendas que se viven por allá.
El prólogo es claro: mitos, cuentos, relatos y experiencias propias y ajenas. El problema era cómo transformarlos en una lectura amena y completa para quienes conocen la tierra de uno y los que no están familiarizados con el ambiente. Como mi vida es complicada y tengo una cantidad variada de actividades, a veces no me daba tiempo para dedicarle al libro, hasta que me dije: o ahora o nunca... y fue enseguida que lo finalicé y le di la forma definitiva que lo hizo una obran y le dio vida a través de sus personajes. Soy feliz con mi nuevo hijo, que así los llamo cada vez que escribo uno, ya que el esfuerzo que ponemos en hacerlo, no sólo cansa sino que satisface.
Mientras lo escribía aprendí que no es saludable guardar los conocimientos adquiridos y vieran cuán precioso es y agradable al paladar, trasmitirlo a los demás. Y me dije: si yo sé tantas cosas que he aprendido a través de vivirlas y escucharlas, ¿por qué no las cuento a los demás? ¿Cuál es mi egoísmo? De nada sirve que mis neuronas sean testigos de tanta historia y los demás no. Pues, aquí las tienen.
Igualmente me emocioné al escuchar lo que mis invitados a presentar la obra, dijeron de la misma. Por momentos, créanme, parecía que hablaban de otro libro ajeno a los mondongos... No sabía que a ellos les había despertado emociones y sensaciones tan lindas y apreciadas por mí. Pero, es que no podía olvidar a San Antonio de Peñablanca, el casamentero y de lo cual Monseñor José Dimas Cedeño es testigo fiel. Todos sabemos que un libro aquí no es ganancia económica. Lo que deseo es que se conozca, que se traduzca a como cada cual lo interpreta y que cada lector sirva de elemento multiplicador para hacer conocer los relatos y el gusto del Señor Obispo por los mondongos. Para que se diga que Marisín escribió un libro que, al parecer de otros, es bueno y que sientan satisfacción al leerlo.
Está de venta en los supermercados Riba Smith y espero poder hacer lo mismo en las diferentes librerías de Panamá. Tengan confianza en que les agradará y recordarán lo que les he dicho.
(marisin@bellsout.net.pa)
En política, fue presidente y representante legal del Partido Liberal (en formación) y candidato a la segunda vicepresidencia de la República en las elecciones presidenciales de mayo de 1999.

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