Nace un nuevo ministerio
Y es la esperanza que crezca sano y robusto para bien del país y de las partes interesadas. Se creó recientemente el Ministerio de la Juventud, la Mujer y la Familia. La tarea, si se mira en toda su dimensión, es ardua y amplia; espero que se le dé la importancia que tiene, el presupuesto que le corresponde para que pueda llevar a cabo su labor, y las funciones que debe tener un verdadero Ministerio.
Tanto los jóvenes como la mujer y la familia presentan una gran cantidad de problemas que no pueden obviarse y que deben ser solucionados si queremos tener un desarrollo económico social. El solo marco de la mujer abarca múltiples aspectos: desde la mujer trabajadora, la mujer en la educación, la violencia intrafamiliar, la discriminación en trabajos, política, etc.; siguiendo por el desempleo de los jóvenes, las drogas, la violencia, la falta de una buena educación, la falta de una correcta comunicación con padres y adultos; y continuando con la desintegración familiar, el exceso de televisión que ha acabado con las conversaciones entre padres e hijos y entre hermanos y esposos; la irresponsabilidad de los padres que luego de engendrar a los hijos se dan cuenta que ya no aman a las mujeres y las abandonan junto con sus hijos que se levantan en una media familia sin el apoyo paterno; en donde la figura materna es la dominante y las figuras y ejemplos son femeninos y no masculinos.
Repito, en buena hora se creó el Ministerio. Pero, que ahora no se crean las demás instituciones que están exentas de sus responsabilidades, y no crean que todo lo debe absorber el nuevo Ministerio.
Que no piensen las corregidurías que se lavarán las manos de los problemas de violencia intrafamiliar; Gobierno y Justicia que no se abstenga de intervenir en evitar la violencia en la juventud; que al Ministerio de Trabajo le importe un comino con los problemas laborales de mujeres y jóvenes y que se sientan aparte de la discriminación salarial que existe en nuestro país, en donde las mujeres reciben menor salario que los hombres por el mismo trabajo. En fin, este nuevo Ministerio debe llevar sus funciones en forma mancomunada con las otras instituciones del Gobierno; actuar en forma interministerial e interinstitucional.
Le toca la responsabilidad a la nueva Ministra de imponer las reglas del juego, ahora que comienza, y demarcar las funciones y lo que le corresponde a cada uno. Tampoco debe ser el Ministerio oficina de quejas de las mujeres, jóvenes y familia; será una institución que estudie los problemas, los solucione o por lo menos busque a quien le corresponda hacerlo. Será la oficina rectora de las políticas que deben seguirse en relación con estos tres grupos y dispondrá por medio de leyes que se aprueben y reglamentaciones que se elaboren, el camino que se ha de seguir con respecto a los mismos.
Ojalá que la Ministra se haga acompañar por personas capacitadas para ese menester; que no se politice la institución y que sea realmente un ente que trabaje seriamente por mejorar el status de la mujer, la juventud y la familia.
Recordemos que, árbol que crece torcido nunca sus ramas endereza, así es que tiene que crecer como es debido, sin improvisaciones y con la seguridad de que cumplirá con los objetivos de su creación.
Tanto los jóvenes como la mujer y la familia presentan una gran cantidad de problemas que no pueden obviarse y que deben ser solucionados si queremos tener un desarrollo económico social. El solo marco de la mujer abarca múltiples aspectos: desde la mujer trabajadora, la mujer en la educación, la violencia intrafamiliar, la discriminación en trabajos, política, etc.; siguiendo por el desempleo de los jóvenes, las drogas, la violencia, la falta de una buena educación, la falta de una correcta comunicación con padres y adultos; y continuando con la desintegración familiar, el exceso de televisión que ha acabado con las conversaciones entre padres e hijos y entre hermanos y esposos; la irresponsabilidad de los padres que luego de engendrar a los hijos se dan cuenta que ya no aman a las mujeres y las abandonan junto con sus hijos que se levantan en una media familia sin el apoyo paterno; en donde la figura materna es la dominante y las figuras y ejemplos son femeninos y no masculinos.
Repito, en buena hora se creó el Ministerio. Pero, que ahora no se crean las demás instituciones que están exentas de sus responsabilidades, y no crean que todo lo debe absorber el nuevo Ministerio.
Que no piensen las corregidurías que se lavarán las manos de los problemas de violencia intrafamiliar; Gobierno y Justicia que no se abstenga de intervenir en evitar la violencia en la juventud; que al Ministerio de Trabajo le importe un comino con los problemas laborales de mujeres y jóvenes y que se sientan aparte de la discriminación salarial que existe en nuestro país, en donde las mujeres reciben menor salario que los hombres por el mismo trabajo. En fin, este nuevo Ministerio debe llevar sus funciones en forma mancomunada con las otras instituciones del Gobierno; actuar en forma interministerial e interinstitucional.
Le toca la responsabilidad a la nueva Ministra de imponer las reglas del juego, ahora que comienza, y demarcar las funciones y lo que le corresponde a cada uno. Tampoco debe ser el Ministerio oficina de quejas de las mujeres, jóvenes y familia; será una institución que estudie los problemas, los solucione o por lo menos busque a quien le corresponda hacerlo. Será la oficina rectora de las políticas que deben seguirse en relación con estos tres grupos y dispondrá por medio de leyes que se aprueben y reglamentaciones que se elaboren, el camino que se ha de seguir con respecto a los mismos.
Ojalá que la Ministra se haga acompañar por personas capacitadas para ese menester; que no se politice la institución y que sea realmente un ente que trabaje seriamente por mejorar el status de la mujer, la juventud y la familia.
Recordemos que, árbol que crece torcido nunca sus ramas endereza, así es que tiene que crecer como es debido, sin improvisaciones y con la seguridad de que cumplirá con los objetivos de su creación.