Nación y República en el Centenario
Con reiterada frecuencia se suele confundir los conceptos de Nación, Sociedad Política y Estado. La identificación de éstos, científicamente errónea, ha incidido en no pocos autores a elaborar una comprensión que adolece de una científica teoría, tanto histórico social y política. La nación hace parte del concepto de la comunidad, aunque aquélla expresa un estadio más complejo y desarrollado.
La comunidad es más una obra de la naturaleza y se encuentra más estrechamente ligada al orden biológico. Como acertadamente lo ha señalado J.T.Delos, el objeto de la comunidad es un hecho que precede a las determinaciones de la inteligencia y de la voluntad humana, y que actúa independientemente de las mismas para crear una mentalidad común y consciente, estructura psicológica y sentimientos comunes, costumbres comunes. De allí que el fenómeno social y étnico como la tribu y el clan son comunidades que preparan y anuncian el advenimiento (históricamente observados) del concepto de nación al igual que de la sociedad politica. En consecuencia, la comunidad es un producto del instinto y de la herencia en circunstancias y en un marco histórico dado.
Dentro del anterior contexto, debe entenderse la nación como una de las comunidades más importantes del mundo civilizado. La palabra nación se origina del latín naci, pero la nación rebasa el enfoque biológico y asume un contenido ético social. De allí, que uno de los grandes teóricos de la teoría comunitaria, Jacques Maritain en su obra " El hombre y el Estado" señala "que la comunidad se convierte en nación cuando los enfoques éticos sociales con todas sus connotaciones que implica, como el nacimiento, las tradiciones familiares, la herencia cultural, la formación social y jurídica, las concepciones históricas, las reivindicaciones, los sentimientos comunes, las esperanzas de un ser integral y los prejuicios entran en el ámbito de la toma de conciencia ; en otras palabras, cuando el grupo étnico se vuelve consciente del hecho de que él constituye una comunidad de formas típicas de sentimiento o más bien de que él tiene una mentalidad común inconsciente y de que posee su unidad e individualidad propias, su voluntad de perseverar en el ser.
En consecuencia, señala Maritain, que una nación es una comunidad que toma conciencia de sí misma, tal como la historia lo ha hecho, que se encuentra ligada al tesoro de su pasado y que se acepta tal como se conoce o se inmagina ser, con una suerte de inevitable introversión. Este despertar progresivo de la conciencia nacional ha sido uno de los rasgos característicos de la historia moderna.
Coincidimos, entonces, con la definición del concepto nación de José Ingenieros cuando en su libro de Sociología argentina la define como un grupo de hombres que vive en una región determinada de la superficie de la tierra, adaptándose a las peculiaridades de su naturaleza, al igual que de prácticas de costumbres determinadas, adquiriendo modo de vivir y pensar homogéneos, que engendran sentimientos colectivos de unidad y solidaridad. Ernesto Renán considera la nación como el individuo, es el resultado de una larga serie de esfuerzos, de sacrificios y de abnegaciones.
El marco teórico expuesto es el que nos permite señalar con rigor científico que el hecho consumado de la separación de Panamá de Colombia no concurre a estructurar y definir el ser nacional panameño.
El sentimiento de Panamá como nación y su corolario, la conciencia nacional es todo un proceso histórico que se remonta siglos atrás . No existe un estudio o una investigación histórica que ubique con certeza la transición entre lo que fue nuestra comunidad primitiva, tribal caracterizada por la presencia de nuestros habitantes originarios y la comunidad como estadio superior en cuyo seno se fueron definiendo los contornos, los rasgos de nuestra nación.
En está materia todavía hay mucha tela por cortar y nos atrevemos a afirmar que con relación a este tema, el mismo constituye una asignatura histórica pendiente.
Lo que sí está claro en la investigación histórico-nacional y social es que la nación ya como un concepto delimitado surge con fuerza; es decir, como un elemento e idea que tiene todo el potencial de una fuerza productiva dinámica, en las postrimerias del siglo XVII y en las primeras decádas del XIX, período éste en donde nuestras naciones y la conciencia nacional se plantean el concepto de Estado y sociedad política. Todo este período caracterizado por las guerras de independencia de las denominadas colonias rubricadas por el control y éjida de las metropolis de España y Portugal.
El Grito de la Villa de los Santos, las Actas de las Municipalidades y Cabildos y, específicamente, el Acta de Independencia de 1821, son un testimonio documental de una fuerza inconmesurable y de alta moralidad que patentiza nuestros sentimientos, en tales fechas, ya posesionadas de una conciencia nacional.
La comunidad es más una obra de la naturaleza y se encuentra más estrechamente ligada al orden biológico. Como acertadamente lo ha señalado J.T.Delos, el objeto de la comunidad es un hecho que precede a las determinaciones de la inteligencia y de la voluntad humana, y que actúa independientemente de las mismas para crear una mentalidad común y consciente, estructura psicológica y sentimientos comunes, costumbres comunes. De allí que el fenómeno social y étnico como la tribu y el clan son comunidades que preparan y anuncian el advenimiento (históricamente observados) del concepto de nación al igual que de la sociedad politica. En consecuencia, la comunidad es un producto del instinto y de la herencia en circunstancias y en un marco histórico dado.
Dentro del anterior contexto, debe entenderse la nación como una de las comunidades más importantes del mundo civilizado. La palabra nación se origina del latín naci, pero la nación rebasa el enfoque biológico y asume un contenido ético social. De allí, que uno de los grandes teóricos de la teoría comunitaria, Jacques Maritain en su obra " El hombre y el Estado" señala "que la comunidad se convierte en nación cuando los enfoques éticos sociales con todas sus connotaciones que implica, como el nacimiento, las tradiciones familiares, la herencia cultural, la formación social y jurídica, las concepciones históricas, las reivindicaciones, los sentimientos comunes, las esperanzas de un ser integral y los prejuicios entran en el ámbito de la toma de conciencia ; en otras palabras, cuando el grupo étnico se vuelve consciente del hecho de que él constituye una comunidad de formas típicas de sentimiento o más bien de que él tiene una mentalidad común inconsciente y de que posee su unidad e individualidad propias, su voluntad de perseverar en el ser.
En consecuencia, señala Maritain, que una nación es una comunidad que toma conciencia de sí misma, tal como la historia lo ha hecho, que se encuentra ligada al tesoro de su pasado y que se acepta tal como se conoce o se inmagina ser, con una suerte de inevitable introversión. Este despertar progresivo de la conciencia nacional ha sido uno de los rasgos característicos de la historia moderna.
Coincidimos, entonces, con la definición del concepto nación de José Ingenieros cuando en su libro de Sociología argentina la define como un grupo de hombres que vive en una región determinada de la superficie de la tierra, adaptándose a las peculiaridades de su naturaleza, al igual que de prácticas de costumbres determinadas, adquiriendo modo de vivir y pensar homogéneos, que engendran sentimientos colectivos de unidad y solidaridad. Ernesto Renán considera la nación como el individuo, es el resultado de una larga serie de esfuerzos, de sacrificios y de abnegaciones.
El marco teórico expuesto es el que nos permite señalar con rigor científico que el hecho consumado de la separación de Panamá de Colombia no concurre a estructurar y definir el ser nacional panameño.
El sentimiento de Panamá como nación y su corolario, la conciencia nacional es todo un proceso histórico que se remonta siglos atrás . No existe un estudio o una investigación histórica que ubique con certeza la transición entre lo que fue nuestra comunidad primitiva, tribal caracterizada por la presencia de nuestros habitantes originarios y la comunidad como estadio superior en cuyo seno se fueron definiendo los contornos, los rasgos de nuestra nación.
En está materia todavía hay mucha tela por cortar y nos atrevemos a afirmar que con relación a este tema, el mismo constituye una asignatura histórica pendiente.
Lo que sí está claro en la investigación histórico-nacional y social es que la nación ya como un concepto delimitado surge con fuerza; es decir, como un elemento e idea que tiene todo el potencial de una fuerza productiva dinámica, en las postrimerias del siglo XVII y en las primeras decádas del XIX, período éste en donde nuestras naciones y la conciencia nacional se plantean el concepto de Estado y sociedad política. Todo este período caracterizado por las guerras de independencia de las denominadas colonias rubricadas por el control y éjida de las metropolis de España y Portugal.
El Grito de la Villa de los Santos, las Actas de las Municipalidades y Cabildos y, específicamente, el Acta de Independencia de 1821, son un testimonio documental de una fuerza inconmesurable y de alta moralidad que patentiza nuestros sentimientos, en tales fechas, ya posesionadas de una conciencia nacional.