Nacionalismo
A partir del 9 de enero de 1964, gracias a la posición vertical y nacional del presidente Roberto F. Chiari ante los lamentables acontecimientos provocados por el ejército de Estados Unidos, que costó la vida de 19 panameños, y el temple de Miguel J. Moreno Jr., jefe del equipo negociador (leer el libro "Misión a Washington"), se pudo más tarde negociar los tratados que nos dieron la administración del Canal y la devolución de sus áreas aledañas.
Pero para la mayoría de los panameños nuestro nacionalismo queda resumido en esa lucha, y realmente no se tiene respeto ni amor a la patria.
Cuando los estudiante desconocen lo que significa el 3, 4 y 28 de noviembre, ignoran a los autores de los símbolos patrios; cuando las autoridades abusaron de las áreas revertidas, como si fueran de su propiedad particular, olvidándose que panameños derramaron su sangre por ellas; cuando la calzada de Amador está inundada de basura, por un lado, por nuestra negligencia de tirarla en cualquier lugar, y por otro, la ineficiencia e ineficacia de las autoridades alcaldicias de mantener el aseo, así como la falta de mantenimiento de sus jardines e instalaciones; cuando prevalece el interés personal de pequeños grupos devastando nuestros recursos naturales sin importar las nefastas consecuencias que nosotros mismos vamos a sufrir; cuando los gobernantes manejan el país como si fuera su empresa particular, sin importarles lo que afectará a la nación (casos Vandam, CEMIS, "durodólares", Tucán, FECE, y otros); cuando los panameños conozcamos nuestra historia, honraremos a nuestros grandes hombres que la construyeron; cuando al tener mando y jurisdicción se actúe a favor del país y no por el partido político o persona que tengamos; cuando actuemos pensando en comunidad y no en nuestro propio interés, entonces seremos verdaderos nacionalistas.
Hace 44 años, el presidente Chiari actuó como verdadero nacionalista, pues sin importarle sus intereses particulares, enfrentó a la gran potencia, sin politiquería ni bravuconadas, sino con enteresa, a pesar de que Panamá sería el único país de América Latina de haber roto relaciones con el coloso del norte; y además, escoge a Miguel J. Moreno Jr., su adversario político, como jefe de la delegación panameña para defender los intereses nacionales, porque era una de las figuras más indicadas en el país para tal función. Eso nos demostró lo que es ser un verdadero nacionalista, y por eso se le ha llamado el "presidente de la dignidad". Aprendamos esa lección histórica para comenzarnos a llamarnos nacionalistas.