NASA
El 1ro. de octubre pasado la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (NASA) cumplió 40 años de existencia. Dicha institución fue creada en 1958 por la insistencia del entonces senador Lyndon B. Johnson, como reacción al lanzamiento realizado el año inmediatamente anterior del primer "Sputnik" de la Unión Soviética. Hoy la NASA existe gracias a su gloria pasada, pero la misma no parece ser suficiente para garantizar apoyo futuro del Congreso de ese país y gozar de la simpatía del pueblo norteamericano.
Sus logros son concretos. En estos 40 años todos los planetas de nuestro sistema solar, con la excepción de Plutón, han sido visitados por naves espaciales de NASA equipadas con todo tipo de cámaras y equipos diseñados para recabar información científica. Pero en realidad estas incursiones realizadas por máquinas creadas por el hombre no han captado el entusiasmo de los viajes al espacio con seres humanos, incluyendo los primeros viajes en cohetes y los recientes del programa del "Space Shuttle".
En febrero de 1962, John Glenn fue el primer norteamericano que por tres días estuvo en órbita en el espacio. Ese viaje cautivó la atención de su nación y le permitió recuperar la confianza para "conquistar" primero el espacio después de que casi un año antes Yuri A. Gagarin de la Unión Soviética había alcanzado el mismo logro.
Hoy Glenn, con 77 años de edad, se retira del Senado de los Estados Unidos y está programado para viajar al espacio nuevamente hoy 29 de octubre para realizar todo tipo de exámenes científicos sobre los efectos del espacio en ancianos. Salvo por la participación de este héroe, el viaje tampoco ha logrado acaparar el interés de muchos; y los detractores de NASA lo señalan como una prueba más de que el programa espacial de los Estados Unidos cuesta mucho para los logros e innovaciones que produce.
Los $24 mil millones de dólares que en 1965 costó el programa Apolo que puso a Neil A. Armstrong y Buzz Aldrin en la Luna el 20 de julio de 1969, se justificaron por el orgullo nacional y efecto político de ganar la carrera contra la Unión Soviética. Hoy en día dicha carrera no existe y ha sido sustituido por la colaboración entre naciones.
Todo lo anterior deja a la NASA con un futuro incierto. Los viajes exploratorios científicos à incluyendo los recientes a Marte y los programados a Júpiter y Saturno - no parecen producir los beneficios económicos ni el interés nacional que motivaron el financiamiento de los primeros viajes al espacio. Resta por ver qué hará la nueva generación de científicos y políticos con la agencia. Lo más probable es que los mismos continúen, orientados hacia fines más prácticos, tales como los correlacionados con el tema climatológico, la capa de ozono, el descubrimiento de vida en el espacio, las comunicaciones y la seguridad del planeta en general.
Sus logros son concretos. En estos 40 años todos los planetas de nuestro sistema solar, con la excepción de Plutón, han sido visitados por naves espaciales de NASA equipadas con todo tipo de cámaras y equipos diseñados para recabar información científica. Pero en realidad estas incursiones realizadas por máquinas creadas por el hombre no han captado el entusiasmo de los viajes al espacio con seres humanos, incluyendo los primeros viajes en cohetes y los recientes del programa del "Space Shuttle".
En febrero de 1962, John Glenn fue el primer norteamericano que por tres días estuvo en órbita en el espacio. Ese viaje cautivó la atención de su nación y le permitió recuperar la confianza para "conquistar" primero el espacio después de que casi un año antes Yuri A. Gagarin de la Unión Soviética había alcanzado el mismo logro.
Hoy Glenn, con 77 años de edad, se retira del Senado de los Estados Unidos y está programado para viajar al espacio nuevamente hoy 29 de octubre para realizar todo tipo de exámenes científicos sobre los efectos del espacio en ancianos. Salvo por la participación de este héroe, el viaje tampoco ha logrado acaparar el interés de muchos; y los detractores de NASA lo señalan como una prueba más de que el programa espacial de los Estados Unidos cuesta mucho para los logros e innovaciones que produce.
Los $24 mil millones de dólares que en 1965 costó el programa Apolo que puso a Neil A. Armstrong y Buzz Aldrin en la Luna el 20 de julio de 1969, se justificaron por el orgullo nacional y efecto político de ganar la carrera contra la Unión Soviética. Hoy en día dicha carrera no existe y ha sido sustituido por la colaboración entre naciones.
Todo lo anterior deja a la NASA con un futuro incierto. Los viajes exploratorios científicos à incluyendo los recientes a Marte y los programados a Júpiter y Saturno - no parecen producir los beneficios económicos ni el interés nacional que motivaron el financiamiento de los primeros viajes al espacio. Resta por ver qué hará la nueva generación de científicos y políticos con la agencia. Lo más probable es que los mismos continúen, orientados hacia fines más prácticos, tales como los correlacionados con el tema climatológico, la capa de ozono, el descubrimiento de vida en el espacio, las comunicaciones y la seguridad del planeta en general.