Navidad vs. Consumo
Luego de transcurrida la Navidad, hemos observado cómo el pueblo panameño se entregó a un consumismo salvaje que quebrará el presupuesto familiar y traerá serios problemas económicos a miles de hogares panameños. Una conmemoración que debiera ser amor y humildad, se ha convertido para muchos en desfiles costosos y en una exagerada competencia comercial que succiona a un a población que ya no soporta el alto costo de la vida y se ha venido acostumbrando a ser explotado a través de la profunda propaganda de los grandes consorcios transnacionales.
Y nos duele mucho que el nacimiento del Niño Jesús, que es humildad, amor, caridad, fe y esperanza para el mundo, tenga otra imagen para muchos panameños, quienes sólo ven el valor material de las cosas, y echan a un lado los valores del espíritu. Y más nos duele, porque los niños ya se ven envueltos en este drama en donde se impone el poder económico, en menoscabo de los que menos tienen.
Esta no es la navidad que anhela el pueblo consciente de Panamá, porque es una demostración que falsea el sentimiento navideño y lo convierte en una realidad que está muy lejos de lo que debe ser el espíritu cristiano.
Al igual que el consumismo, nos causa dolor y mucha pena que en fechas como éstas, miles de compatriotas se encuentran hundidos en la miseria, sobre todo el campesino y el indígena, perdidos en la sierra y montañas de la patria hasta donde no llega la justicia social de las instituciones gubernamentales; centenares de niños que no tendrán la dicha de ver cristalizados sus sueños con la presencia de un juguete que endulce su tristeza; que nuevamente la desigualdad social económica, golpee fuertemente a las clases más necesitadas de la nación.
Sin embargo, abrigamos la esperanza que ese mensaje del Niño Dios de compartir con los que menos tienen, llegue al corazón de los más pudientes y extiendan su mano para repartir lo mucho que les sobra con aquellos humildes hijos del pueblo, porque sólo en esta forma, la Navidad tendrá sentido de amor, humildad y solidaridad para este mundo atormentado por los odios, ambiciones y egoísmos.