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Necesitamos saber toda, toda la verdad


La semana pasada, cuando se supo que agentes del Servicio de Protección Institucional (SPI) habían prestado servicio de custodia al convicto colombiano David Murcia Guzmán, en su tiempo franco, como reveló en Debate Abierto la Procuradora General de la Nación, los periodistas abordaron al mandatario Martín Torrijos sobre el tema y su reacción fue de enojo, negando rotundamente que lo señalado fuese cierto.

Ayer, al gobierno panameño no le quedó más remedio que admitir, ante las evidencias que iban surgiendo, que, efectivamente, agentes del SPI brindaron protección a Murcia Guzmán.

La gravedad que reviste el hecho de que agentes que, a la vez, le brindan servicio de custodia estatal a personalidades de primera línea del Estado, como puede ser una ex presidenta o el mismo primer mandatario de la Nación, en su tiempo libre le brinden protección a sujetos sindicados por negocios ilícitos, o que por lo menos llevan un tren de vida que puede ser calificado de estrafalario, sin que el Jefe del Estado y su servicio de inteligencia lo hayan sabido, es de por sí alarmante.

Lo menos que espera la ciudadanía de un presidente es que las situaciones de crisis las enfrente con entereza. Para eso requiere dos cosas: contar con buena información y decirnos la verdad. Parece que en Panamá alguna de las dos, en este caso, falló.

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