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Negociaciones frente a los conflictos


Hoy las negociaciones son parte de nuestras vidas diarias. Los esposos negocian con sus esposas la manera de repartir el trabajo en el hogar, los empleados negocian con los empleadores mejores condiciones de trabajo. Pero la mayoría de las veces que negociamos terminamos en un conflicto y en una confrontación directa debido a que las personas reaccionan unas contra otras sin pensar.
Los seres humanos al encontrarse ante una situación difícil reaccionan, lo cual a su vez, provoca otra reacción, que termina en una guerra de nunca acabar.
Las reacciones más comunes son devolver el ataque, ceder por sentirse incómodos y el rompimiento de relaciones, ya sean de trabajo o personales.
Lo peligroso de las confrontaciones es que se pierde la perspectiva que nos interesa. Usualmente la otra parte trata de que reaccionemos porque de esta forma logra sacarnos de balance y evita que razonemos. La mayor parte del poder del adversario consta en su habilidad para sacarnos de control.
La mejor forma de manejar los conflictos o confrontaciones es la de romper el círculo vicioso de acción - reacción. La mejor manera es "no reaccionando", pero... ¿Cómo lograr esto?...Pues muy sencillo, uno se tiene que distanciar de sus impulsos y reacciones naturales por medio de la imaginación. Por ejemplo, imagínese que usted está flotando sobre el área de confrontación y puede visualizar todo el escenario desde arriba, de esta manera usted puede evaluar el conflicto como si fuera un observador y generalmente un observador tiene una mejor perspectiva de la situación. Es decir, usted tiene que ver los toros desde la barrera.
Lo difícil de manejar una negociación que se ha transformado en conflicto es tratar de razonar con alguien que no es receptivo. Antes de poder tratar un problema con alguien que no le está escuchando es desarmándolo. La meta ahora es crear un clima favorable, logrando que la otra parte escuche y entienda nuestro punto de vista.
Para lograr lo arriba mencionado, es primordial escuchar la otra parte, ya que si ella no es receptiva lo más lógico es que lo seamos nosotros. Pero, escuchar requiere de disciplina y paciencia. En lugar de reaccionar inmediatamente se tiene que mantener enfocado en lo que dice el adversario.
Una vez que se escucha a la otra parte, ella se torna más receptiva, más racional y más dispuesta a resolver el problema.
En conclusión, lo más normal al encontrarse ante gente o situaciones difíciles es reaccionar y a su vez el más grande error.
La primera actitud que hay que tomar es no controlar a la otra persona, pero controlarse uno. Por otro lado, la manera más difícil de negociar es tapándose los oídos y no escuchar al contrario ya que eso demuestra falta de respeto.
Por supuesto que existen muchos otros aspectos y tácticas para manejar efectivamente un conflicto, pero qué mejor manera de empezar si no es creando un mejor ambiente para la negociación y transformar la confrontación en cooperación. Recuerde que negociar ante un conflicto puede ser un dulce reto o una gran tragedia.

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