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Negociaciones paralelas


Tienen razón el recién nominado Ministro de Comercio e Industrias del presidente electo, Martín Torrijos, Alejandro Ferrer, cuando advierte de la inconveniencia de mantener dos negociaciones paralelas, de sendos tratados de libre comercio (TLC) con Estados Unidos y con Singapur, cuando todo el esfuerzo del equipo negociador de Panamá debiera estar concentrado en el primero, que es el más delicado y de mayores repercusiones de los dos.
En particular, Ferrer ha recomendado la suspensión de las negociaciones con Singapur, hasta tanto se concluya con las de Estados Unidos.
Por más bondades y virtudes que tenga Singapur, se trata de una pequeña y lejana nación asiática, con características de ciudad- Estado, cuyo mayor desarrollo gira alrededor de los sectores industrial y de servicios. Su economía semeja a la de Taiwan, pero mucho más pequeña. ¿Qué podemos exportarles? ¡Casi nada! Más fácil es para Singapur importar alimentos de Filipinas y Vietnam, por mencionar dos, que de la lejana Panamá. Y desde el punto de vista de ellos, igual pero a la inversa.
Podemos pecar de exagerados, pero un TLC con Singapur no representa para Panamá nada relevante, como sí lo tendría - por ejemplo- celebrarlo con Costa Rica y el resto de Centroamérica, además del que tenemos suscrito con El Salvador.
El intercambio comercial de Panamá con sus vecinos del istmo es enorme, aún sin tratado, al punto que supera seguramente al que tenemos con Taiwan, excluyendo la Zona Libre de Colón que por su especial status no depende de estos convenios para su volumen de intercambio. ¿De qué estamos hablando, entonces? Si alguien no está de acuerdo, que arroje cifras y que incluya en ellas al bloque centroamericano para que veamos algunas sorpresas.
En estos momentos, las empresas Melo están involucradas en un diferendo con unos embarques de pollo panameño devuelto por Costa Rica, cuyos camiones -en reciprocidad- se encuentran detenidos en la frontera aguardando permiso de ingreso. Es allí donde tenemos que destrabar el comercio, con los países próximos con quienes mayor intercambio tenemos, en vez de irnos a las Antípodas. Con nuestro vecino hay problemas, allá no. ¿Cuántos nuggets de Melo podemos venderle a Singapur?
Igual con el TLC con Estados Unidos, que es nuestro primer socio comercial y cuenta con el mayor y más importante mercado del planeta. A este convenio debemos dedicar todo nuestro esfuerzo y talento, y no distraernos por nada.
Por lo demás, debemos descartar la prisa y el ego. Los gobiernos pasan y los países se quedan, con sus tratados buenos y malos al hombro.

101 años de Panamá América

 
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