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Negroponte en perspectiva


John Negroponte ha sido designado jefe de Inteligencia de Estados Unidos. Una medida que ningún observador político estimaría como meramente administrativa, considerando la trayectoria del ex representante norteamericano en la ONU.
Brillante, pausado y pragmático, su designación, al igual que el de Condoleezza Rice, son coherentes con la política antiterrorista desplegada por la administración Bush después de los atentados del 11 de septiembre. Un mensaje claro: EE.UU está en guerra y apuesta por sus mejores hombres y mujeres.
Pero más allá de la coherencia política, la llegada de Negroponte al segundo cargo de más importancia práctica en Estados Unidos, supone señales sobre cómo se propone Washington encarar los retos que se le aproximan. Negroponte no ha sido exclusivamente un diplomático, sino un hombre de acción y no ajeno a las lides de inteligencia, tal cual lo evidencian, antes Honduras, y más recientemente Iraq.
La llegada de Negroponte a esa alta posición supondría, entonces, la reafirmación de la política norteamericana, contra todo aquello que implique inestabilidad en el mundo, o amenazas a sus intereses en las regiones y área de su influencia. El segundo periodo de la Administración Bush, aun cuando ha presentado recientemente un nuevo rostro a Europa, parece descartar posiciones defensivas.
En el caso de América Latina es de esperar que la cruzada del presidente colombiano, Alvaro Uribe, encuentre en las nuevas perspectivas norteamericanas la reafirmación de su respaldo. En Iraq, Negroponte encarnó la inflexibilidad norteamericana frente a cualquier manifestación de terrorismo. En Colombia no tendría por qué ser distinto. Es un contexto que puede presentar retos geopolíticos a Panamá, considerando su proximidad a la conflictiva Colombia. Washington ha reclamado de manera reiterada el compromiso de la región contra el terrorismo, y el nuevo papel de Negroponte no dejaría a Panamá caminos para eximirse.
A mediados de la pasada década, el nuevo jefe de la inteligencia estadounidense realizó esfuerzos infructuosos para lograr que las otrora bases de su país en el istmo permanecieran más allá del año 2000. No sería sorprendente que lo intentara nuevamente desde otra posición.
Agregó que "la educación es el elemento fundamental para darle a nuestra gente esas armas que nos liberen de situaciones de dependencia que no queremos". Coincidentemente, una prominente autoridad expresó en diciembre pasado que los orígenes de las críticas de docentes a la enseñanza están "más vinculados a la cuestión del poder que al tema educativo"
Lo exacto es que desde que tenemos al gobierno metido en la Instrucción Pública somos menos libres… y cada vez más subdesarrollados.
* Analista uruguaya.
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