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Nepotismo es corrupción


No me sorprendió la noticia aparecida en este diario de que el presidente Torrijos justifica el nombramiento de familiares cercanos porque "...no se trata de botellas sino de personas que están trabajando". (Ver Panamá América, 26/01/05, primera plana). Para mí, esto no es más que un truco de relaciones públicas para acallar las críticas de nepotismo en su gobierno. Basta con recordar que hay muchos nombramientos de familiares y clientes del PRD.
Esta táctica simplista me acuerda de un magistrado del Tribunal Electoral (TE) que admitió que tenía varios nepotes, que yo califiqué de portátiles porque lo acompañaron en el municipio de Panamá, en la Asamblea Legislativa y en el TE. Es decir, la franqueza, la aceptación del nepotismo, no absuelve, sino que es descaro y cinismo. Me imagino que los portátiles están muertos de risa.
La promesa de "cero corrupción" quedó en eso, en cero. Y no lo dudo que ahí va a quedar porque para eso se tiene poder. Lo diferente esta vez, en un sistema ahora dizque democrático, es que se sabe que el Ejecutivo controla los tres poderes del Estado. No quiero creer que controla el cuarto poder. Pero sí puedo aseverar que unos resultados de la más reciente encuesta Dichter & Neira no son más que la afirmación de que la ampliación, expansión o modernización de nuestro Canal es un hecho. Ni siquiera se puede especular que el referendo exigido constitucionalmente acerca de esta obra podría terminar en una decisión negativa del pueblo panameño. Por supuesto que no, si ya los `poderosos´ así lo han decidido.
En fin, esta decisión relativa al Canal ha sido una distracción, una desviación de lo que parece obvio y estamos presenciando: primero se aprobarán las reformas tributarias y fiscales; segundo se afrontarán las necesarias reformas para salvar a la CSS, aunque las medidas se aplicarán de manera progresiva; y, last but not least, se pondrá en ejecución la expansión del Canal con el jugoso atractivo de la creación de empleos y el mejoramiento implícito de la economía nacional.
Lo anterior es un ejemplo de actuación autoritaria, a la cual está habituado el PRD, partido que fue creado como brazo político, ejecutor, de la dictadura y que continúa actuando de manera similar pero en presunta democracia. ¡Cómo me recuerda esto a las acusaciones de "junk food" que se le han endilgado a múltiples franquicias de comida rápida en EU! Remedando esto yo afirmo, con base en muchas razones que no vale la pena, ni hay necesidad, de detallar, que nuestro sistema político es igualmente `junk´, es decir, basura.
Es necesario remarcar que las reformas fiscales se consultaron "a la PRD", en sesiones extraordinarias, y se aprobaron "a la madrugonazo". Su objetivo es sacar más plata porque ello consulta los más altos intereses del país, perdón, de la presente administración. Hay que reconocer que en esto hubo trabajo de equipo, pero del team Martín, que no del equipo de la nación panameña. Pasaron las citadas reformas agachaditos como es la costumbre del presidente. Así mismo pasó su descanso en Disney World.
Es evidente que la estrategia publirrelacionista que se bosqueja en los ejemplos antes expuestos continuará con el mayor desparpajo sin importar, repito, si las acciones son nocivas para Panamá y su supuesta democracia. Lo que importa es el grupo que tiene el poder. Después de todo, como se dice en el norte, rank has its own privileges (el poder conlleva implícitamente sus privilegios). Yo insistiré, sin embargo, que todos los ciudadanos debemos actuar de conformidad con el principio de que nuestro Panamá es inmortal. El primer paso es cero corrupción. La necesarísima eliminación de la autocracia del PRD (que está plagado de norieguistas) debemos exigirla de manera perseverante los ciudadanos. ¡Ni un paso atrás!

101 años de Panamá América

 
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