No debemos permitir la vuelta al poder del PRD
Las declaraciones del Señor Presidente, Ernesto Pérez Balladares en la celebración del 20 aniversario de la fundación del Partido Revolucionario-Democrático, mano derecha de la dictadura de 21 años, denotan la prepotencia y el egocentrismo que han caracterizado a un régimen que, a toda costa, pretende continuar con el control del poder, aún cuando con ello se prolongue el amargo viacrucis de una nación inmersa en graves problemas de hambre, desempleo, salud, educación, vivienda y en la ausencia de valores morales que hacen crisis en la vida de la nación.
Tal realidad está demandando que todas las fuerzas vivas de la república se organicen en un solo haz de voluntades para que el 2 de mayo de 1999, sepultemos las ambiciones de poder de quienes sueñan con recibir el Canal cuando revierta a manos panameñas.
Y estamos seguros de que así sucederá, porque las grandes mayorías nacionales han logrado evaluar, con responsabilidad ciudadana, los aciertos y desaciertos de la actual administración perredista para llegar a la conclusión de que la nómina del continuismo conformada por Martín Torrijos, Raúl Arango y Laurentino Cortizo, no es la respuesta a la realidad que vive el país y a los retos que tendrá que enfrentar a la entrada del nuevo milenio.
No podemos permitir que se repita la experiencia de mayo de 1994 cuando el Partido Revolucionario Democrático se alzó con el triunfo con un tercio de los votantes para gobernar con unos pocos, mientras el pueblo continuó atado a la tragedia del hambre, la miseria, el desempleo y hasta el presente, esa es la msima realidad que campea a lo largo y a lo ancho de la patria; no podemos permitir que el patrimonio de las áreas canaleras defendidas y recatadas sobre la base de una lucha generacional que costó lágrimas, dolor y vida al pueblo, sea utilizado como instrumento de partidismo politiquero, ni que se proclame, a viva voz que el candidato del Señor Presidente es Martín Torrijos y que el PRD es el único que quede administrando el Canal, tal como lo expresara el Señor Presidente, Ernesto Pérez Balladares en una concentración política para celebrar la fundación del mencionado colectivo político.
Tal arrogancia del mandatario de turno al hablar en esos términos a un pueblo que ha madurado, le resta credibilidad, simpatía y respaldo y aleja del triunfo a una nómina que ya no puede negar, de ninguna manera, que es obra de un presidente que perdió la reelección frente al juicio sereno, responsable y democrático de panameños que se han cansado de tantos desafueros y de tanta indolencia ante la injusticia social que sufren las grandes mayorías de la república.
Tal realidad está demandando que todas las fuerzas vivas de la república se organicen en un solo haz de voluntades para que el 2 de mayo de 1999, sepultemos las ambiciones de poder de quienes sueñan con recibir el Canal cuando revierta a manos panameñas.
Y estamos seguros de que así sucederá, porque las grandes mayorías nacionales han logrado evaluar, con responsabilidad ciudadana, los aciertos y desaciertos de la actual administración perredista para llegar a la conclusión de que la nómina del continuismo conformada por Martín Torrijos, Raúl Arango y Laurentino Cortizo, no es la respuesta a la realidad que vive el país y a los retos que tendrá que enfrentar a la entrada del nuevo milenio.
No podemos permitir que se repita la experiencia de mayo de 1994 cuando el Partido Revolucionario Democrático se alzó con el triunfo con un tercio de los votantes para gobernar con unos pocos, mientras el pueblo continuó atado a la tragedia del hambre, la miseria, el desempleo y hasta el presente, esa es la msima realidad que campea a lo largo y a lo ancho de la patria; no podemos permitir que el patrimonio de las áreas canaleras defendidas y recatadas sobre la base de una lucha generacional que costó lágrimas, dolor y vida al pueblo, sea utilizado como instrumento de partidismo politiquero, ni que se proclame, a viva voz que el candidato del Señor Presidente es Martín Torrijos y que el PRD es el único que quede administrando el Canal, tal como lo expresara el Señor Presidente, Ernesto Pérez Balladares en una concentración política para celebrar la fundación del mencionado colectivo político.
Tal arrogancia del mandatario de turno al hablar en esos términos a un pueblo que ha madurado, le resta credibilidad, simpatía y respaldo y aleja del triunfo a una nómina que ya no puede negar, de ninguna manera, que es obra de un presidente que perdió la reelección frente al juicio sereno, responsable y democrático de panameños que se han cansado de tantos desafueros y de tanta indolencia ante la injusticia social que sufren las grandes mayorías de la república.