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No hay fondos para lo indispensable


Nuestro presupuesto es inmenso, si pensamos en la población que abarca. Para un país tan pequeño como el nuestro, seis o siete mil millones de balboas es una suma casi inalcanzable, sobre todo si es necesario lograr las entradas que lo respalden. Sencillamente, tenemos que pagar la deuda que nos dejaron los militares.
Lógicamente, a mitad de año se terminan las partidas y nos quedamos a medias en las obras y el funcionamiento de ciertas instituciones, como los hospitales.
Desde luego, debemos pensar que lo considerado para el pago de planilla estatal nos incluye salarios, a veces demasiado jugosos comparados con otros demasiado reducidos, para 180,000 empleados públicos.
El Gobierno se ha convertido en el principal empleador y ha englobado tanto en los últimos años, que no salen las cifran aunque queramos. Es increíble que ese número de empleados dependan del presupuesto nacional. Hay ministerios en los cuales existen tantos conductores que deben turnarse porque no hay suficientes autos para que manejen.
Por esto me preguntaba hace unos días, cómo hará el nuevo Presidente teniendo que complacer a todos los que votaron por él, quienes empezarán a pedir lo que creen que les corresponde.
Mantener ese número de empleados es difícil, imagínense lo que viene. Es apenas junio, último mes de la primera mitad del año, y no saben qué hacer para que los hospitales del país den atención a los panameños humildes. El Seguro Social no tiene medicamentos y cuenta con la mitad de sus necesidades. Los pacientes van a la farmacia y todo es: "No hay, está fuera del formulario"...
¿Qué hacen los pobres para comprar afuera las medicinas, si éstas son tan caras? ¿Y el fondo de jubilación?
La institución encargada de los préstamos para que los jóvenes estudien sobre la base de los mismos, tiene un déficit de millones de balboas; muchos de estos estudiantes deben abandonar las universidades y los estudios porque no pueden financiarlos. Son jóvenes que quedan truncados sin finalizar sus aspiraciones para conseguir trabajo bien remunerados y sentirse ellos bien capacitados. Es una canallada que, en medio de los estudios, les recorten las becas que son su esperanza.
Es Poder Judicial está huérfano de todo buen presupuesto. Hace poco fue necesario suspender una audiencia por falta de fondos. ¿Alguien se puso a pensar en los interesados que deben posponer la posibilidad de ser libres o seguir en la cárcel?
Hace dos semanas empezó a formarse un hueco en una calle cerca de mi casa; ha ido extendiéndose hasta tomar la mitad de la calle, y de profundidad, ni se diga, porque ya es una piscina. Las calles y las carreteras son intransitables. Se dificulta la llegada a Tonosí y a otros puntos del país, sobre todo ahora con las lluvias.
Las escuelas nunca han estado en peores condiciones impidiendo que los alumnos salgan de la ignorancia y tengan acceso a estudios que después les trunque los caminos del éxito. Los maestros tienen cuatro meses que no cobran sus salarios. Los jóvenes buscan trabajo y no hay; por esto votaron por Martín creyendo que les resolverá su problema. ¡Dios, si supieran que no será así! No es que el nuevo gobierno tiene la varita mágica y... "abra cadabra" para ofrecer nuevos empleos sin incentivar la empresa privada en la creación de los mismos y liberar la planilla estatal.
Si no nos capacitamos, no vendrá la inversión internacional; la local se presta para la mediocridad porque tampoco allí se adiestra ni se incentiva. El problema es difícil.
El próximo gobierno tendrá que arreglar el entuerto que le han dejando las dos últimas administraciones que han llenado bolsillos de muchos panameños creando nuevos ricos. Señores, con ahorrar e invertir bien las finanzas podremos salir del atolladero; por lo tanto, sólo falta voluntad política y personas capacitadas para gobernarnos y dispuestos a no tomar lo ajeno sino dar y servir desinteresadamente.

101 años de Panamá América

 
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