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No a la carretera Boquete-Cerro Punta


Con mis tres cuartos de siglo a cuestas, pero llena de fe y optimismo, me propuse el pasado 25 de enero, recorrer la Ruta de los Quetzales, para protestar por el proyecto de la carretera Boquete - Cerro Punta. No quisiera que mis nietos y biznietos en el futuro, si por desgracia se construyera esa vía, me culparan de haberme cruzado de brazos, en el momento oportuno, aceptando indiferentemente semejante crimen.
Fue esperanzador encontrar tantas personas de todos los ámbitos sociales, muchos jóvenes y niños aún, turistas extranjeros y nuevos residentes de estas áreas, clamando por la misma causa: "¡No a la carretera!". Pude contemplar a mi paso, todos los elementos cumpliendo con su Divina Misión.
Nos llovió desde el amanecer, para que pudiésemos apreciar en vivo, cómo se impregna de agua la tierra, como una esponja, en ese bosque nuboso, para alimentar tantos arroyuelos, que al descender, convergen en los ríos que nos dan vida, en forma de energía, regadíos y el vital líquido, a lo largo y ancho de nuestra provincia. Familias de pajaritos volaban sin temor a nuestro lado como diciéndonos "confiamos en ustedes". Los últimos quetzales, ahora en vías de extinción, habitan en ese bosque.
Pudimos ver con dolor, que ya han marcado la ruta, cegando la vida a esas palmas de montaña, rara variedad de árboles y encantadores helechos: "¿A quién hemos ofendido para merecer este trato?".
Panamá ha sido declarado por la UNESCO, "Patrimonio Universal de la Humanidad", por la biodiversidad que existe en esa área. ¿Es esto tan insignificante como para ignorarlo? Nos ponen de ejemplo Costa Rica con sus carreteras abiertas al turismo y ahora nos dicen los costarricenses, cuánto lamentan haber cometido tan irreversible error. Algo que nunca debieron hacer. ¿Quién ha dicho que los turistas que llegan a estas áreas, quieren manejar autos a través de las montañas? Simplemente, se irían a las Rocosas del Canadá, ¡un panorama, cuya belleza es difícil describir con palabras! Ellos desean sentir la tranquilidad del bosque tropical, caminarlo y contemplar las maravillas que nuestra ignorancia no nos permite apreciar.
"Van a protegerlo". Eso me hace reír, cuando es sabido en Boquete que si quieres conseguir "carne de monte", sólo tienes que hablar con el guardabosque y que si tienes dinero o influencia política, puedes derribar y construir donde se te antoje. "Progreso". ¿Qué significa eso? Cuántos países con el mayor progreso imaginable desearán poseer un hábitat natural como el nuestro. Por algo se habrá escogido estas tierras, como el segundo sitio mejor del mundo para vivir. ¿Acaso han dicho, "de mayor progreso"? No pensemos sólo en los dólares, que aumentarían la economía de algunas personas ahora. Pensemos en las próximas generaciones que nos juzgarán por haber permitido que se socave ese tesoro que El Creador nos dio para administrar. Doña Mireya, ojalá nunca sus nietos le culpen de haber autorizado la ejecución de tan devastadora obra.
(acintyre@chiriqui.com)

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