No a los barcos con material nuclear
Siempre nos ha preocupado el tránsito de barcos con material nuclear por el Canal de Panamá, por la apocalíptica tragedia de un accidente, o de acto de terrorismo, durante su travesía por el Canal.
Nos ha llamado la atención la forma tan cándida como el Editorial de El Panamá América enfoca el tan serio peligro del transporte de material nuclear por el Canal de Panamá, lo que pone en juego la vida y seguridad de todos los panameños, incluyendo a las generaciones que aún no han nacido. Comentaremos en forma suscinta y concreta dicho Editorial.
No entraremos en estos momentos en aportar evidencias detalladas sobre lo que aseveramos, por lo extenso que resultaría; nos limitaremos a presentar algunas conclusiones sobre estudios en materia accidentes con material nuclear, dados a conocer por las siguientes instituciones de gran prestigio internacional: Instituto de Control Nuclear, (Washington, D.C.), Greenpeace Internacional, (Amsterdam, Holanda), Centro de Información Nuclear del Ciudadano (Tokyo, Japón) y por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Princeton, (New Jersey, Estados Unidos).
El nivel de seguridad, de acuerdo a los estándares actuales que rigen el transporte de desechos nucleares, es altamente inseguro, según los organismos mencionados. Es por ello que a los barcos que transportan desechos nucleares no se les permite navegar por aguas territoriales de los Estados Unidos, México, los países del Caribe ni de Sur América. A estos barcos, por la inseguridad en el transporte de tan peligroso material, no se les permite transitar el Mar Mediterráneo ni por el Canal de Suez.
Lo más grave en el apocalíptico negocio del transporte marítimo de material nuclear es la falsificación de informes sobre el control de calidad del combustible nuclear (MOX), mezcla de Oxido de Plutonio y Uranio, que la British Nuclear Fuel (BNFL) envió a Fukui, Japón, en diciembre de 1999. A raíz de este escándalo, la Kansai Electric Power Co. de Japón ha rechazado ese embarque y ha prohibido que se le acepte propuestas para la compra de este combustible a la (BNFL). Esta falsificación sobre la calidad de este delicado combustible, fue detectado también en Suiza por las autoridades de seguridad nuclear. El seguro de la Lloyd sobre la calidad del combustible constató esta falsificación.
El 18 de enero del 2000, al día siguiente del paso por el Canal del "Pacific Swan", y de la misma línea, pasó en forma furtiva para los medios de comunicación social, en dirección opuesta, el "Pacific Sand Piper" portando material radioactivo. Condenamos este hecho, porque ello implica que existen propósitos de poner el Canal a disponibilidad de esta línea de barcos a espaldas de los que los adversamos. El peor sabotaje lo va a producir la misma línea británica naviera, en complicidad con las autoridades del Canal, por la forma no ética e imprudente de manejar tan delicada carga.
Por otra parte, no olvidemos los accidentes que han ocurrido en centrales nucleares que han producido lamentables desastres, el peor de ellos Chernovyl, cuyos efectos aún se dejan sentir después de 15 años. Hace dos meses ocurrió un serio accidente en Tokaimura, Japón, con muy lamentables consecuencias, y hace 20 años en Three Mile Island, en New Jersey, en los Estados Unidos. La Agencia Internacional de Energía Atómica reportó 508 incidentes de escape de mediana a baja intensidad, de 1993 a 1999. Imaginémosnos un accidente (¡Qué Dios nos proteja!) en el Lago Gatún, donde se depositara sólo una onza de una sustancia radioactiva en el agua que abastece un millón de habitantes. Nadie podría tomar esa agua y por muchos años.
¿Se trata, o no, de una genuina preocupación? No existe ninguna seguridad de evitar una hecatombe nuclear en la travesía de un barco por el Canal. No existe aún en las Plantas Nucleares que no se están movilizando. Mientras no se compruebe matemáticamente lo inocuo del tránsito de material nuclear por el Canal de Panamá, a satisfacción de organismos internacionales y de entidades académicas, dicho tránsito debe ser prohibido.
Nos ha llamado la atención la forma tan cándida como el Editorial de El Panamá América enfoca el tan serio peligro del transporte de material nuclear por el Canal de Panamá, lo que pone en juego la vida y seguridad de todos los panameños, incluyendo a las generaciones que aún no han nacido. Comentaremos en forma suscinta y concreta dicho Editorial.
No entraremos en estos momentos en aportar evidencias detalladas sobre lo que aseveramos, por lo extenso que resultaría; nos limitaremos a presentar algunas conclusiones sobre estudios en materia accidentes con material nuclear, dados a conocer por las siguientes instituciones de gran prestigio internacional: Instituto de Control Nuclear, (Washington, D.C.), Greenpeace Internacional, (Amsterdam, Holanda), Centro de Información Nuclear del Ciudadano (Tokyo, Japón) y por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Princeton, (New Jersey, Estados Unidos).
El nivel de seguridad, de acuerdo a los estándares actuales que rigen el transporte de desechos nucleares, es altamente inseguro, según los organismos mencionados. Es por ello que a los barcos que transportan desechos nucleares no se les permite navegar por aguas territoriales de los Estados Unidos, México, los países del Caribe ni de Sur América. A estos barcos, por la inseguridad en el transporte de tan peligroso material, no se les permite transitar el Mar Mediterráneo ni por el Canal de Suez.
Lo más grave en el apocalíptico negocio del transporte marítimo de material nuclear es la falsificación de informes sobre el control de calidad del combustible nuclear (MOX), mezcla de Oxido de Plutonio y Uranio, que la British Nuclear Fuel (BNFL) envió a Fukui, Japón, en diciembre de 1999. A raíz de este escándalo, la Kansai Electric Power Co. de Japón ha rechazado ese embarque y ha prohibido que se le acepte propuestas para la compra de este combustible a la (BNFL). Esta falsificación sobre la calidad de este delicado combustible, fue detectado también en Suiza por las autoridades de seguridad nuclear. El seguro de la Lloyd sobre la calidad del combustible constató esta falsificación.
El 18 de enero del 2000, al día siguiente del paso por el Canal del "Pacific Swan", y de la misma línea, pasó en forma furtiva para los medios de comunicación social, en dirección opuesta, el "Pacific Sand Piper" portando material radioactivo. Condenamos este hecho, porque ello implica que existen propósitos de poner el Canal a disponibilidad de esta línea de barcos a espaldas de los que los adversamos. El peor sabotaje lo va a producir la misma línea británica naviera, en complicidad con las autoridades del Canal, por la forma no ética e imprudente de manejar tan delicada carga.
Por otra parte, no olvidemos los accidentes que han ocurrido en centrales nucleares que han producido lamentables desastres, el peor de ellos Chernovyl, cuyos efectos aún se dejan sentir después de 15 años. Hace dos meses ocurrió un serio accidente en Tokaimura, Japón, con muy lamentables consecuencias, y hace 20 años en Three Mile Island, en New Jersey, en los Estados Unidos. La Agencia Internacional de Energía Atómica reportó 508 incidentes de escape de mediana a baja intensidad, de 1993 a 1999. Imaginémosnos un accidente (¡Qué Dios nos proteja!) en el Lago Gatún, donde se depositara sólo una onza de una sustancia radioactiva en el agua que abastece un millón de habitantes. Nadie podría tomar esa agua y por muchos años.
¿Se trata, o no, de una genuina preocupación? No existe ninguna seguridad de evitar una hecatombe nuclear en la travesía de un barco por el Canal. No existe aún en las Plantas Nucleares que no se están movilizando. Mientras no se compruebe matemáticamente lo inocuo del tránsito de material nuclear por el Canal de Panamá, a satisfacción de organismos internacionales y de entidades académicas, dicho tránsito debe ser prohibido.