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"No más, no más"


En la entrega del jueves 16 de enero tratamos el tema de la renuncia del ingeniero Vallarino a sus anunciadas pretensiones de ser candidato presidencial en las elecciones del 2004, y expresamos que el fracaso de su candidatura era incontrovertible, pues estaba siendo reiterativo en los errores que lo llevaron a la pérdida de las elecciones presidenciales de 1999. El domingo 22 de diciembre de 2002, el Ing. Vallarino, producto de un correo electrónico que le mandé, me hizo el siguiente comentario, lo que consideré su genuina posición frente a la contienda electoral que se avecina: “Como habrás leído, el tema político está bastante fluido y considero que las condiciones están cada día más propicias para que este país le rompa el monopolio político al eje Arnulfista/PRD”. Evidentemente su anuncio, a través del programa Diálogo, del 6 de enero de 2003, contradice lo que me expresó. ¿Qué motivó en el Ingeniero Vallarino, en un lapso de quince días, un cambio de actitud tan radical? Muchas especulaciones se manejan.
Similar asombro nos ha acarreado el artículo de opinión aparecido en estas mismas páginas, el viernes 10 de enero de 2003, en donde uno de los más allegados colaboradores políticos del ingeniero Vallarino pretende lavarse las manos por lo ocurrido y recurre a diversas incoherentes excusas. A manera de ejemplo nos vamos a referir a algunas de ellas:
  1. Manifiesta el aludido colaborador que la candidatura del Ing. Vallarino fracasó a falta de la existencia de la necesaria estructura política a nivel nacional para ganar una elección. La pregunta que surge es, ¿en qué momento los asesores del Ing. Vallarino se percataron de esta verdad de acuño y qué hicieron al respecto? ¿Por qué ilusionaron a una inmensa cantidad de panameños con una candidatura que, según ellos, estaba muerta desde su cuna y que fue entusiastamente recibida por todos los panameños opuestos al “status quo”? ¿Acaso ha sido todo esto una manipulación para permitir el continuismo de la politiquería? ¿No comprendieron acaso los asesores del Ing. Vallarino que su claudicación constituye un suicidio político, que ha dado motivo a sus opositores para que lo reputen como el “no más, no más” de la política panameña?

  2. Resulta lamentable que el asesor del ex candidato Vallarino, en su artículo de descargos, califique de “buena música para el oído” la posición no comprometida con el “establishment” del Ing. Vallarino. Quizás esta falta de puntualidad ha sido la causa de la diversidad de las incoherencias, indecisiones e indeterminaciones que han hecho vacilar a muchos de los seguidores de Vallarino. Esta falta de precisión no puede producir diferentes resultados a los obtenidos.

  3. Resulta inverosímil que el referido consejero haya interpuesto sus intereses personales a la candidatura del Ingeniero Vallarino, pues si es cierto, como él mismo afirma, su relación personal con Alberto Vallarino era vista dentro del arnulfismo como un obstáculo para lograr la cosmética unificación del partido, ya que se le concebía como el anticristo del arnulfismo; lo procedente, lo que menos que se podía esperar, es que voluntariamente se hubiese apartado de las negociaciones y no permanecer tozudamente donde no era bien visto y ponía en peligro, como en efecto ocurrió, las vías a un entendimiento en torno a la candidatura de Vallarino por el arnulfismo. Me luce que prevaleció el interés particular sobre el general.

  4. La falta evidente de “manejo político” fue uno de los elementos que influyeron en la presunta claudicación de Vallarino, ya que según el aludido consejero, “el tiempo transcurrió y nos sorprendieron las reformas... este escenario no se pensó como probable, dada la cuota de maleantería evidente que conllevaba acerlo realidad. Pero sucedió”, concluye afirmando el aludido asesor.


222¿Por qué ilusionaron a una inmensa cantidad de panameños con una candidatura que, según ellos, estaba muerta desde su cuna...?
Indiscutiblemente, el vuelo político de los arnulfistas y perredianos sobrepasó a los consejeros de Vallarino y confirmaron, una vez más, que no debe desestimarse al opositor. Mi impresión es que la determinación de la candidatura de Vallarino se hizo con fundamento a la opción más cómoda disponible y que implicara los menores sacrificios, y se quedaron esperando. Les faltó alternatividad y creatividad, producto de una evidente falta de experiencia y ganas.
Saltaba a la vista. Habían viajado desde el sur de Veraguas, de Arenas, así como de Santiago, desde que les avisaron del atropello.
Juan Madrid, uno de sus primos y corresponsal de este diario, no dudó en corroborar lo dicho por Ilka. "Desde que nos enteramos salimos corriendo para acá. Algunos llegaron a la medianoche porque venían de muy lejos y hay lugares donde el transporte demora".

Pasaron varios minutos y no se oyeron gritos. Afuera, los familiares dudaban que ya la hubieran puesto al tanto, a pesar de que la mamá de Kathia y la enfermera entraron con ese propósito.
Sin embargo, ya sabía pero guardó silencio. Sus ojos miraban fijamente al fondo y sus labios permanecieron sellados. Parecía resignada.
Los médicos le proporcionaron un sedante para mantenerla relajada, pero la enfermera explicó a la familia que se trataba de una reacción normal y que las cosas podrían cambiar luego.
Nery salió de la sala desconsolada. Lloraba y se lamentaba por lo sucedido a su hija y a su nieto. La escena era conmovedora. Las palabras no lograban aliviar aquel sentimiento.

Kathia se preparaba para otro verano en la comunidad de Arenas. Después de la cita, en la que le harían unos exámenes de laboratorio a Giovanni por una infección en los oídos, viajarían a Veraguas, de vacaciones, como todos los años.
Kathia estudia Contabilidad en la Universidad de Panamá y le encanta la vida del interior. Giovanni lo aprendió de ella y disfrutaba cada minuto en Arenas.
Sus tíos lo describieron como "un niño inquieto, muy inteligente y muy cariñoso. Se alegraba mucho cuando nos veía".

Para la tarde, luego de reaccionar a los sedantes, Kathia se mostró incrédula. Preguntaba descontrolada por Giovanni y repetía: "traíganme a mi hijo, quiero verlo.. tiene hambre, tiene sed".
Según explicó una enfermera consultada, quien prefirió reserva, generalmente cuando una persona pierde a un familiar muy cercano se registran "reacciones de duelo" que forman parte de un proceso que conlleva sentimientos diversos: incredulidad, negación, enojo.
La recuperación es paulatina y se requiere del apoyo de los familiares para que se acepte lo sucedido, porque "el dolor no se elimina".
Pero, ya no había forma de complacer a Kathia. No volverá a ver a su hijo, al menos con vida y por su estado, tampoco logrará despedirlo en la Iglesia Santa María, donde se realizará hoy la misa.
"Cómo explicarle que su niño lo atropellaron. Ojalá que esa persona aparezca porque lo que hizo no tiene nombre", coincidieron todos, en una que otra palabra. Mantienen la esperanza de que se haga justicia en nombre del pequeño Giovanni.

Una joven de 17 años podría ser la responsable del fatídico atropello que se produjo el pasado martes en la vía Ricardo J. Alfaro y que cobró la vida del niño Giovanni, de tres años, y mantiene en estado delicado a su madre, la joven de 28 años, Kathia Guerra.
Ayer, la dirección de Tránsito de la Policía Nacional halló en una residencia ubicada en La Alameda, el vehículo BMW blanco que atropelló a Guerra y a su hijo, ambos residentes en los edificios Santa María, ubicados en la misma calle donde ocurrieron los hechos.
Según informes policiales, las autoridades ubicaron el BMW luego que una fuente anónima reportó que el auto fue estacionado en la vivienda en muy malas condiciones, luego retirado y regresado a las horas, con todas las reparaciones. Para no ser identificado se había retirado la placa.
Unidades de la dirección de Criminalística de la Policía Técnica Judicial (PTJ) procedieron ayer a realizar los exámenes periciales al vehículo y se comprobó que parte de la carrocería afectada por el impacto del atropello, incluyendo el parabrisas, fue reemplazada para ocultar cualquier evidencia.
Las lámparas delanteras, al igual que las defensas y la tapa del motor mostraban indicios de haber sido retocadas en un taller de chapistería. Incluso, se determinó la presencia del llamado "compom", utilizados en talleres para borrar rayaduras, generalmente de choques.
El vehículo fue llevado a los talleres de la Policía Nacional para examinar si en su parte posterior se conservaban rastros de sangre, pero se conoció que no hallaron nada.
Por lo rápido con que se reparó el vehículo, las autoridades no descartan que la menor haya contado con la complicidad de sus familiares.
La presunta responsable, atropelló a Kathia y a su pequeño Giovanni, de tan solo tres años de edad, cuando éstos cruzaban la vía por la línea de seguridad y con la anuencia de un conductor que les había cedido el paso.
Cuando la menor intentó rebasar al vehículo que se había detenido, golpeó con tanta fuerza a Kathia que la elevó por los aires y la arrojó a 40 metros del sitio inicial de im

101 años de Panamá América

 
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