No me defiendas compadre
Cada quien piensa como le nace, como le da la gana. Yo, por ejemplo, no puedo olvidar que la invasión causada por la narcodictadura y sus pelechadores ha gozado de relativa, por no decir absoluta, impunidad.
En 1990 mucho se habló de justicia, pero todos vivimos que poco se ha hecho para castigar, siquiera a medias, los innumerables delitos que se cometieron durante la narcodictadura. Y, desafortunadamente, muchos piensan que en la nueva democracia está pasando lo mismo, una especie de borrón y cuenta nueva.
Con dolor en el alma, tenemos que echar a un lado este tema, porque prácticamente se hace imposible que se adopten las iniciativas heroicas necesarias para que los panameños digamos que la justicia ha mejorado o que esto se está tratando al máximo posible. Me fijo ahora en cuestiones que parecen insignificantes ante la carencia de justicia que todos conocemos.
Como muestra un botón: En el Panamá América (Pág 6, sección Política, 20/01/08), aparece un conspicuo titular que informa que un aspirante a la candidatura presidencial recibió el apoyo de un diputado. Otrora PRD, ahora dizque independiente. No quiero aburrir con detalles, pero esta noticia me hace pensar que el respaldo de este “honorable” podría ser un aporte de un fajo de 6,000 dólares. Me pregunto si esta ayuda es verdaderamente efectiva. Los votantes tendrán la última palabra.
La misma situación será aplicable a todos los presidenciables. “To be or not to be”. Deberán preguntarse: ¿Acepto apoyo del Charro, del Tucán, de durodólares o de FENECE? “That is the question”.
Debo admitir que hay más protagonistas de actos de corrupción que lentejas dan por medio. Por lo que nadie va a quedar totalmente impoluto. Y la política es sucia siempre, como lo pongan. Me viene a la mente que en Estados Unidos a Al Gore le robaron la presidencia porque no quiso pedir el apoyo del amigo de Mónica Lewinsky. Cuestión de ética, que le llaman.
Yo nunca he pertenecido a partido político alguno. Pero si corriera para algún puesto como independiente, siendo un limpio, tendría que hacer decisiones muy difíciles para obtener apoyo financiero para mi campaña: Van Dam, corredores, cinta costera, relleno Figaly. Chuleta, tendría que cerciorarme de que mi benefactor pueda viajar a EE.UU., con visa o sin visa. Igualmente si tiene propiedades fastuosas a orillas del mar sin la ayuda de coimas o de intermediarios.
Por ahora aceptaría en donación el HP-1430 (sin maletas llenas de dólares) y quizás, sólo quizás, que me transfirieran un par de boletos aéreos de viajero frecuente. Lo que sí es evidente es que a muchos tendría que decirles: No me ayudes compadre. Por ahora sugiero que todos tiremos mucho coco para politiquear transparentemente, si acaso eso es posible. Todavía me queda algo de tiempo para pensar y reflexionar. Creo que dormiré una siesta.