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No merecemos tanta pobreza


David Hume, filósofo escocés, señaló hace más de 200 años: "En todo reino al cual empieza a fluir el dinero en mayor abundancia que antes, todo adquiere un nuevo rostro: el trabajo y la industria ganan vida, el mercado se vuelve más emprendedor, el manufacturero más diligente y hábil, e incluso el agricultor sigue su arado con más presteza y atención".
En la actualidad y de arrastre, el desempleo y la corrupción agobiantes hacen muy difícil que el país e individuos pobres ahorren e inviertan, lo que perpetúa la baja productividad y los bajos ingresos, impidiendo la posibilidad de romper el círculo vicioso de la pobreza (situación en la que las necesidades básicas de un individuo o familia son mayores que los medios para satisfacerlas).
En ese sentido, mantener e incrementar la pobreza es un mal negocio que muchos gobernantes, políticos, empresarios, funcionarios de instituciones financieras y no gubernamentales practican, ya que promueven medidas paliativas para sacar provecho y no cambios estructurales. Estos profundizan el subdesarrollo que se caracteriza por la dependencia y el atraso, el bajo grado de industrialización, poca diversificación en la producción, alta concentración del ingreso en una pequeña capa de la población, corrupción (cada cinco años nacen nuevos millonarios e incrementan sus fortunas), bajas o nulas inversiones en el desarrollo de la ciencia y tecnología, bajo nivel de vida e ingreso, elevados índices de desempleo y subempleo, educación atrasada y bajo nivel de aprovechamiento, malas condiciones de salud y vivienda, problemas de desnutrición y/o mala alimentación, por citar algunos.
A su vez, el desarrollo es la transición de un nivel económico concreto a otro más avanzado, el cual se logra por medio de un proceso de transformación estructural del sistema a largo plazo, con el consiguiente aumento de los factores productivos disponibles y orientados a su mejor utilización; teniendo como resultado un crecimiento equitativo entre los sectores de la producción. El desarrollo implica mejores niveles de vida para la población y no sólo un crecimiento del producto, por lo que representa cambios cuantitativos y cualitativos.
Las expresiones fundamentales del desarrollo económico son el aumento de la producción y productividad per cápita en las diferentes ramas económicas, e incremento del ingreso real per cápita. Sólo existe una forma para que un país pueda pasar del "subdesarrollo" al "desarrollo": Por medio de cambios estructurales integrales. Ello implica que todos los elementos que componen un estado deben transformarse simultáneamente. O sea, se tiene que cambiar la cultura de la Nación.
En Panamá crece el (PIB) per cápita, pero sus beneficios apenas se filtran hacia una reducida minoría de la población debido a la corrupción, que incrementa la mala redistribución de la riqueza en un país tan rico como Panamá.
Una de las funciones del gobierno es redistribuir el ingreso (a través de impuestos y transferencias. Junto con el aumento de las oportunidades de empleo, los pagos por transferencia constituyen el instrumento más importante para disminuir la pobreza, ya que el crecimiento económico no genera necesariamente desarrollo.

  1. Establecer la seguridad judicial, o sea, el imperio de la ley. Depurar y exigir transparencia de la Corte y la procuraduría, pues no se ve la mano de la justicia en el combate a la corrupción.

  2. Abrir las economías al Comercio Internacional (sin desproteger la seguridad alimentaría) y los sectores y áreas donde tenemos ventajas comparativas y en las que debemos especializarnos (sector turismo, agropecuario, marítimo y de servicio)

  3. Combatir por todos los medios la corrupción en el sector gubernamental y en el privado.

  4. Estimular la inversión extranjera directa, con señales claras de gobernabilidad, justicia y transparencia.

  5. Fortalecer el capital humano, vigorizando el papel de la Universidad de Panamá, la educación primaria y secundaria como pilar del desarrollo, científico-tecnológico.

  6. Que el Canal y las áreas revertidas se utilicen de verdad para e desarrollo nacional.

  7. La Carrera Administrativa y la transparencia en la gestión gubernamental.

  8. El gobierno tiene un papel fundamental en el proceso de reformas económicas. La investigación y el desarrollo demandan asistencia del gobierno, excepto en que la inversión extranjera lo pueda suplantar.

  9. Que todo lo anterior se dé en un ambiente sociocultural y económico de progreso sostenido, con equidad y solidaridad entre los ciudadanos, garantizando la institucionalidad política y democrática.



  10. "En fin, el círculo vicioso de la pobreza nos trae la ausencia de condiciones materiales para la reproducción de la fuerza de trabajo y el perfeccionamiento del individuo".
    Hasta el mes de junio de 2004, 626 barriadas pertenecían al programa, mientras que 855 estaban en proceso de formación.

    Si una barriada o urbanización tiene el interés de pertenecer al programa de Vecinos Vigilantes, puede comunicarse con la Estación de Policía más cercana o la Oficina de Seguridad Ciudadana, donde se le brinda toda la información.
    Después que se suministra la información necesaria sobre el programa y se mantiene el contacto con la persona, inicia la organización para poner en práctica los conocimientos adquiridos.
    El único requisito es el tener el interés de organizarse. Cabe señalar que de acuerdo a los estudios y análisis hechos en la Oficina de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, el delincuente opera generalmente en las barridas nuevas, ya que no están organizadas. Incluso, en ocasiones actúan en complicidad con personal de las constructoras, ya que estos últimos conocen el sistema de estas viviendas.

101 años de Panamá América

 
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