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No nos rindamos


Con frecuencia familiares y amigos me dicen, por ejemplo: "No vas a poder ayudar a que se reduzca la corrupción, eres demasiado suave". La verdad es que me parece que escribir críticas es po´ gu´to. En el caso de la corrupción, ésta se encuentra tan arraigada y generalizada en nuestra sociedad que verdaderamente uno llega a convencerse que todo lo que uno haga es por gusto. No obstante, siempre la conclusión final a que uno llega es que no hay que rendirse, hay que perseverar, porque se trata del bienestar de la patria de todos.
Quiero explicar por qué parezco ser demasiado suave. Esta observación parece referirse a que he criticado a Mireya de manera suave. Es verdad que en ocasiones el presente gobierno bien se ha ganado las más severas de las críticas. Mi posición ha sido, las más de las veces, que los que critican de manera cáustica a la Presidenta parecen olvidar que sus predecesores merecieron censuras incisivas y ello no sucedió. Por ejemplo, el último presidente de la narcodictadura siguió casi al pie de la letra los dictados de las IFI´s y ninguna de las organizaciones empresariales, con excepción quizás del Sindicato de Industriales, criticó esto, ya que los supuestos beneficiados eran precisamente los más pudientes. Hoy estamos viendo que el libre comercio beneficia a los países más poderosos y, si no, estos hacen lo que más les conviene. Ejemplo, la compra preferencial de bananos a antiguas colonias por parte de ciertos países europeos. El derecho al pataleo lo tenemos porque son gringas las empresas que mercadean nuestra fruta. De otra manera...
Las organizaciones empresariales criticaron enormemente a Mireya por falta de definición de su política económica y la culparon por una baja en este campo cuando ellos bien sabían que las causas se encontraban, principalmente, en factores externos fuera del alcance del presente gobierno. Algunos de sus voceros llegaron a insinuar que Mireya debía apartarse si no tenía la capacidad para gobernar. Igual hizo un notorio dirigente sindical.
Yo he criticado, y lo continuaré haciendo, el grado de corrupción que se percibe en la presente administración gubernamental. Pero en ningún momento he querido exonerar a todos los políticos, entre los cuales no parece haber ninguno que pueda tirar la primera piedra. Y siguiendo con mi trayectoria, esperando que no sea por gusto, puntualizo lo siguiente:
1. Gracias a Dios que se está hablando de nombrar la comisión que deberá revisar las finanzas de la CSS. Es preocupante que en unos 10 a 14 años el programa de IVM pueda colapsar y desamparar a tanta gente humilde que recibe menos de B/.300 de jubilación al mes.
2. Debe explicarse a la ciudadanía, con lujo de detalles, por qué después de haber entregado (o más bien se nos obligó a ceder) una considerable cantidad de terreno para la construcción del canal -inclusive interrumpiendo la continuidad de nuestro territorio- ahora debemos dedicar todavía más de nuestra tierra para expandir la capacidad del canal pro mundi beneficio. Si lo hacemos ahora, ¿qué garantiza que no lo tengamos que hacer de nuevo en el futuro?
3. La reglamentación de las partidas circuitales en la Asamblea es el premio que reciben aquellos legisladores que abusaron de ellas para reelegirse. Esa reglamentación es un monumento a la impunidad y...a la corrupción.
4. Nadie se opone a que mejoremos nuestras relaciones con USA. Yo insisto, además, que no desmayemos en nuestra determinación de que USA limpie todas nuestras tierras que contaminó.
5. Todos debemos cooperar en la lucha contra la corrupción. El gobierno debe ir a la cabeza de esta patriótica lucha. A falta de espacio continuaremos en futuras instancias.

101 años de Panamá América

 
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