No o sí a Noemí
En las elecciones legislativas colombianas del domingo 14 los conservadores fueron el partido que más creció en bancadas (subió en un 33% su número de senadores: de 18 a 24) y quedó segundo (con casi 21% de los votos válidos, 4 puntos debajo del ganador: el ‘Partido de la U’ de Uribe). Esto les permitirá a ellos el crecer en sus posibilidades de calificarse para la segunda vuelta en las presidenciales del 30 de mayo.
Sin embargo, los conservadores se encuentran entrampados pues hay un virtual empate entre sus dos principales aspirantes: Andrés Felipe Arias y Noemí Sanín.
El primero (apodado de ‘uribito’ por su gran parecido físico e ideológico al actual presidente) ha sido uno de los ministros favoritos de Uribe y es partidario de hacer una gran coalición con el Partido de la U y con otras fuerzas continuistas.
La segunda ha sido embajadora en Madrid y Londres, salió tercera o cuarta en las dos últimas dos presidenciales colombianas y ha tenido una relación controversial con Uribe. A ella se le acusó de tildar a Uribe de pro-paramilitar antes de que él gane los comicios, pero ella, al mismo tiempo reivindica a su régimen.
Ambos buscan darle al conservatismo una estrategia diferente. Arias podría llegar a un pacto con Santos (el candidato del Partido de la U) para buscar una plancha que gane en la primera vuelta. Sanín quiere que los conservadores recuperen su independencia y llama a una suerte de post-uribismo. Es partidaria de más presencia militar de EE.UU. y de la dureza antiterrorista.
Una victoria de Arias podría garantizar que el siguiente mandatario sea un leal sucesor a Uribe. Si Sanín sale su estrategia sería buscar posesionarse en la segunda vuelta para querer ganar en primera con los votos de la oposición.
Es probable que el tribunal electoral colombiano demore varios días en arrojar el resultado final y que al cabo de éste hayan tantas acusaciones mutas de fraude que el conservadurismo acabe devorado por sus propias contradicciones y la polarización se de entre el uribista Santos y la oposición.