No olvides Panamá
Los pueblos que pretenden sepultar, ocultar, esconder o tergiversar su historia, están condenados al fracaso. Un fracaso reflejado en la pobreza, la ignorancia, la charlatanería y la demagogia. Un fracaso que será representado por un limitado desarrollo económico, cívico, ético y moral de las instituciones más representativas en un Estado de Derecho. Una población inculta, una soberanía mediatizada, un territorio pobre y un gobierno corrupto, serían el resultado de quienes pretenden de manera conveniente "virar la página", para darle oportunidad a los que saquearon y destruyeron una nación, volverlo hacer.
Esta reflexión la comparto con los amables lectores, luego de digerir la obra escrita por la Dra. Marisín Villalaz de Arias titulada "La Otra Cara de la Historia: no olvides Panamá.". Dividida en seis ensayos dedicados a instituciones como la política, educación, democracia, pobreza, neoliberalismo y libertad, la autora desborda todo un sentimiento filosófico y didáctico, pero al mismo tiempo realista y objetivo, de acuerdo a sus vivencias a lo largo, principalmente, de una época que privó a toda una generación de dirigir la cosa pública. Una época que limitó la participación gubernamental, en gran medida, a quienes decidieron enriquecerse a costa de prebendas y recursos del Estado, y que hoy día creen ser grandes señores, servidores y generadores de opinión pública.
Lo importante es que Marisín lo explica a través de experiencias personales, tangibles y comprobables. Desde su participación cívica como Presidenta de la Asociación Médica Nacional, como dirigente de la Coordinadora Civilista Nacional, luego como miembro prominente de la Cruzada Civilista Nacional y finalmente como parte integrante de partidos políticos como MOLIRENA y Solidaridad, Villalas de Arias hace recordar al lector hechos que, independientemente de ser trágicos, inmorales o indeseables, deben servirnos de experiencia para reforzar las instituciones democráticas y civilistas sobre las cuales debe erigirse un país donde prive la justicia social y jurídica, la decencia, la honestidad en la cosa pública y privada, y la sensatez y tolerancia del ciudadano.
Estamos ante una obra literaria de obligatoria lectura para los jóvenes; esos que nunca vivieron entre las tinieblas de la narcodictadura y que hoy ven nuevamente frustradas sus expectativas por una demagogia electorera; así como para aquellos panameños de memoria corta, que creyeron en palabras dibujadas en frases o campañas huecas de contenido, fondo y sinceridad.
Esta reflexión la comparto con los amables lectores, luego de digerir la obra escrita por la Dra. Marisín Villalaz de Arias titulada "La Otra Cara de la Historia: no olvides Panamá.". Dividida en seis ensayos dedicados a instituciones como la política, educación, democracia, pobreza, neoliberalismo y libertad, la autora desborda todo un sentimiento filosófico y didáctico, pero al mismo tiempo realista y objetivo, de acuerdo a sus vivencias a lo largo, principalmente, de una época que privó a toda una generación de dirigir la cosa pública. Una época que limitó la participación gubernamental, en gran medida, a quienes decidieron enriquecerse a costa de prebendas y recursos del Estado, y que hoy día creen ser grandes señores, servidores y generadores de opinión pública.
Lo importante es que Marisín lo explica a través de experiencias personales, tangibles y comprobables. Desde su participación cívica como Presidenta de la Asociación Médica Nacional, como dirigente de la Coordinadora Civilista Nacional, luego como miembro prominente de la Cruzada Civilista Nacional y finalmente como parte integrante de partidos políticos como MOLIRENA y Solidaridad, Villalas de Arias hace recordar al lector hechos que, independientemente de ser trágicos, inmorales o indeseables, deben servirnos de experiencia para reforzar las instituciones democráticas y civilistas sobre las cuales debe erigirse un país donde prive la justicia social y jurídica, la decencia, la honestidad en la cosa pública y privada, y la sensatez y tolerancia del ciudadano.
Estamos ante una obra literaria de obligatoria lectura para los jóvenes; esos que nunca vivieron entre las tinieblas de la narcodictadura y que hoy ven nuevamente frustradas sus expectativas por una demagogia electorera; así como para aquellos panameños de memoria corta, que creyeron en palabras dibujadas en frases o campañas huecas de contenido, fondo y sinceridad.