No quieren escuchar
La buena distribución de la riqueza en un país no debe estar en manos individuales de cada ciudadano; la responsabilidad es de los gobiernos, es del Estado, pero también tiene la obligación de sostener vivo el desarrollo económico y el modelo del país que nos conviene. Panamá está colocada en el segundo lugar en la peor distribución de la riqueza y es así como vemos grandes fortunas, excesivos salarios al lado de las pequeñas entradas que reciben una gran cantidad de los panameños. Ya escribí sobre la cantidad de empleados públicos que devengan B/. 10 mil y familias donde llegan grandes cantidades de balboas entre varios miembros.
Sin embargo, no es poniendo impuestos como se demuestra ser un buen gobierno; un gobierno que se precie de estar compuesto por estadistas, sencillamente trae una política económica que permita el desarrollo, la inversiones que creen nuevos empleos y ofrezca a los panameños vivir dignamente, sabiendo que ellos y sus hijos irán a la cama habiendo comido, que la educación que reciban les permitirá, algún día, acceder a los poderes porque los hizo grandes ciudadanos y profesionales. Pero, Sr. Presidente, no debe abusarse de lo que creen sea una pasividad de una pueblo, imponiendo leyes que son nocivas, leyes que traerán un desmejoramiento en la vida general y que cambiará radicalmente el modelo de país que hemos tenido siempre y nos ha beneficiado. Si no ha resultado, Sr. Presidente, es porque la corrupción de los políticos que han estado en el poder, salvo excepciones, nos ha llevado al despilfarro, al robo descarado, al enriquecimiento desmedido de un puñado a costa de préstamos que se nos hace para inversiones sociales. Pareciera que los políticos al llegar al poder sólo miran el dinero que pueden sacar de las posiciones. ¿Qué país desea usted? ¿Para qué cambiar nuestro modelo que nos ha colocado a la vanguardia de Centroamérica y de muchos de Sudamérica? ¿Cuál es su apuro en llevar esta ley a la Asamblea para que sea aprobada sin discusión por una aplanadora que mal adquirió el PRD por una ley electoral absurda? ¿Se ha estudiado la conveniencia de una deuda mayor para ensanchar el Canal que comprometerá a tres generaciones más? Pero, se ve a leguas que ese es su interés ya que una vez aprobadas las leyes están ustedes esperando el financiamiento del mismo. La medida que ha tomado de tener que discutir la ley en la comisión de la Asamblea, sólo busca permitir una catarsis a la gente que se desahoga allí mientras jura que será escuchado. ¡Qué va! La aplanadora hará lo que quiera y no introducirá ninguna modificación de las que se les propone y, una vez más, quedará burlado el pueblo y las organizaciones que perdieron esfuerzo y tiempo.
Tratándose del PRD, sabemos las artimañas que son capaces de inventar para hacer lo que desean. Bien dije cuando ustedes impusieron las reformas constitucionales, que su gobierno sería una dictadura civil; no me equivoqué ya que usted está dispuesto a pasar su ley tal cual la ha hecho su ministro Catín y, pareciera que no hay gente consciente que lo asesoren y le digan que está cometiendo el peor error político de su vida.
El gran apoyo que le dio la gente en mayo, hoy son opiniones en su contra y se le han volteado por la ineficiencia que ha mostrado su gobierno en estos meses y por lo inconveniente de la ley para el país. Si usted no tuviera una formación castrense con ideas fijas sobre la dictadura, comprendería y escucharía a quienes tratan de llegarle por medio del diálogo ya que es la forma correcta de gobernar y no imponerse. Para cuando pueda ver las consecuencias negativas de esta ley impuesta, será tarde políticamente y no será fácil cambiarla; aquellos que lo embarcaron en esta aventura se saldrán de su responsabilidad, regresarán a sus jugosas posiciones y lo dejarán solo para cargar con la responsabilidad de un error garrafal. "Cuando el barco se hunde, las ratas huyen".
Lo que vislumbramos los panameños no es bueno y sus adversarios y los que fueron sus seguidores, hoy no quieren la ley. Piense, analice, recule de ser necesario porque de humanos es errar y de sabios reconsiderar. Los panameños no merecemos lo que nos hace; lo eligieron pero pronto veremos placas que dirán: "Yo no voté por él", o "Yo voté por él, pero me arrepiento". Esto no le beneficiará en nada y lo hará un mal presidente. Recapacite y saldrá airoso; escuche atentamente lo que se dice y sabrá la dicha de actuar correctamente. Ojalá lo logre; bájese la prepotencia del poder.
Sin embargo, no es poniendo impuestos como se demuestra ser un buen gobierno; un gobierno que se precie de estar compuesto por estadistas, sencillamente trae una política económica que permita el desarrollo, la inversiones que creen nuevos empleos y ofrezca a los panameños vivir dignamente, sabiendo que ellos y sus hijos irán a la cama habiendo comido, que la educación que reciban les permitirá, algún día, acceder a los poderes porque los hizo grandes ciudadanos y profesionales. Pero, Sr. Presidente, no debe abusarse de lo que creen sea una pasividad de una pueblo, imponiendo leyes que son nocivas, leyes que traerán un desmejoramiento en la vida general y que cambiará radicalmente el modelo de país que hemos tenido siempre y nos ha beneficiado. Si no ha resultado, Sr. Presidente, es porque la corrupción de los políticos que han estado en el poder, salvo excepciones, nos ha llevado al despilfarro, al robo descarado, al enriquecimiento desmedido de un puñado a costa de préstamos que se nos hace para inversiones sociales. Pareciera que los políticos al llegar al poder sólo miran el dinero que pueden sacar de las posiciones. ¿Qué país desea usted? ¿Para qué cambiar nuestro modelo que nos ha colocado a la vanguardia de Centroamérica y de muchos de Sudamérica? ¿Cuál es su apuro en llevar esta ley a la Asamblea para que sea aprobada sin discusión por una aplanadora que mal adquirió el PRD por una ley electoral absurda? ¿Se ha estudiado la conveniencia de una deuda mayor para ensanchar el Canal que comprometerá a tres generaciones más? Pero, se ve a leguas que ese es su interés ya que una vez aprobadas las leyes están ustedes esperando el financiamiento del mismo. La medida que ha tomado de tener que discutir la ley en la comisión de la Asamblea, sólo busca permitir una catarsis a la gente que se desahoga allí mientras jura que será escuchado. ¡Qué va! La aplanadora hará lo que quiera y no introducirá ninguna modificación de las que se les propone y, una vez más, quedará burlado el pueblo y las organizaciones que perdieron esfuerzo y tiempo.
Tratándose del PRD, sabemos las artimañas que son capaces de inventar para hacer lo que desean. Bien dije cuando ustedes impusieron las reformas constitucionales, que su gobierno sería una dictadura civil; no me equivoqué ya que usted está dispuesto a pasar su ley tal cual la ha hecho su ministro Catín y, pareciera que no hay gente consciente que lo asesoren y le digan que está cometiendo el peor error político de su vida.
El gran apoyo que le dio la gente en mayo, hoy son opiniones en su contra y se le han volteado por la ineficiencia que ha mostrado su gobierno en estos meses y por lo inconveniente de la ley para el país. Si usted no tuviera una formación castrense con ideas fijas sobre la dictadura, comprendería y escucharía a quienes tratan de llegarle por medio del diálogo ya que es la forma correcta de gobernar y no imponerse. Para cuando pueda ver las consecuencias negativas de esta ley impuesta, será tarde políticamente y no será fácil cambiarla; aquellos que lo embarcaron en esta aventura se saldrán de su responsabilidad, regresarán a sus jugosas posiciones y lo dejarán solo para cargar con la responsabilidad de un error garrafal. "Cuando el barco se hunde, las ratas huyen".
Lo que vislumbramos los panameños no es bueno y sus adversarios y los que fueron sus seguidores, hoy no quieren la ley. Piense, analice, recule de ser necesario porque de humanos es errar y de sabios reconsiderar. Los panameños no merecemos lo que nos hace; lo eligieron pero pronto veremos placas que dirán: "Yo no voté por él", o "Yo voté por él, pero me arrepiento". Esto no le beneficiará en nada y lo hará un mal presidente. Recapacite y saldrá airoso; escuche atentamente lo que se dice y sabrá la dicha de actuar correctamente. Ojalá lo logre; bájese la prepotencia del poder.