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No se sorprenda…


"HIGH, HIGH, high ,yo me siento high viendo un vídeo te invito a fumar, viajar y conocer policía no me vas a parar y a detener aunque me quieras encerrar siempre fumaré, no me esconderé la voy a sacar y preparar...
Yo la prenderé y en su propia cara el humo echaré vamos a hacer una fiesta cada uno con su aka le canta de nuevo a la hierba santa esa yerbita rica que a el le encanta...
Hay que eliminar al enemigo... que se preparen y se resguarden para el war yo no necesito banda para defenderme Sólo voy de frente al cuero con mi cañón.
Oigan lo que le voy a decir a todas esas gallinas de patio no se vayan a lo personal y todo el mundo va a coger tiro (plo-plo)...
Busquen a toda la gente, toda su tropa y su arma que yo sólo voy de frente pa la guerra con mi mágnum...
Para yo matarte no contrato un chata yo mismo soy el chacal para matarte no se necesita a ti buscarte... Sólo se necesita secuestrarte y quitarte un par de uñas con el alicate.
Vas a llorar pidiéndome que yo te mate... voy a seguir torturándote fumándome un bate...
Dicen que son malos, pero no son malos na, que tienen pistola, que me quieren disparar pero en mi guetto las leyes van a cambiar... Al que a mi me tira, yo le tiro para atrás... Lo mato y lo meto en un fo... balde...".
No se sorprenda con estas palabras que acaba de leer, son simplemente algunas letras de reggae panameños que un grupo de estudiante seleccionó para un curso de lectura crítica de los medios. Si no me cree, sólo tiene que sintonizar la radio o la TV donde en programas con altos rating no sólo se difunde, sino que se promueve a todas horas y accesible a todo público, canciones con este tipo de letras. Más aún, no se sorprenda al escucharlas en vivo en un sarao estudiantil o oír a niños de corta edad corearlas de memoria.
No sé qué piensa usted, pero las letras no dejan lugar a duda, hacen apología del delito, si busca fácilmente puede encontrar otras vocalizaciones de reggae que expresan intensamente violencia sexual, verbal o psicológica.
El reggae, en sus inicios en Jamaica, se cantaba en las ceremonias religiosas y luego se transformó en un vehículo de justa protesta ante la discriminación y la desigualdad en especial de lo negros y pobres urbanos, y le dio la vuelta al mundo en las voces los rastafarian -expresión socio religiosa caribeña- y en especial del gran Bob Marley, quien sin duda dejó su huella en la historia de la música.
Diversos autores explican que después de la muerte de Bob Marley, aparecen varias variantes del reggae entre ellas el "dancehall", que es diferente al estilo de Marley, pues es una suerte de rap con letras muy agresivas y generalmente localistas. Pero cuidado. El reggae como género musical no tiene nada de malo, y existen muchas piezas de esta música llenas de mensajes de justicia, amor e incluso de crónica urbana que describe la situación real de los barrios populares urbanos.
Pero otra cosa es el reggae de letra violenta que traspasa los límites de la crónica urbana, incitando a transgredir la ley y atentar contra la vida a través del cultivo de una cultura de la violencia criminal.
Varios estudios sostienen que esta variante del reggae es responsable principal del aumento de ataques y atentados contra homosexuales en Londres en los últimos años, por el contenido abiertamente homofóbico de algunas de estas canciones. Cómo ésta "El mundo está en problemas / Cada vez que Buju Banton llega / los gays tendrán que huir / o recibirán una bala en la cabeza / Bang, bang en la cabeza de un gay / No defenderá a los hombres asquerosos / Deben morir". (Cantante Buju Banton). Si busca encontrará letras parecidas en reggaes panameños.
Ante esto, varias empresas en Jamaica han anunciado que interrumpirán todo vínculo con artistas que promuevan la violencia de cualquier forma. "Expresamos nuestro temor de que el continuo uso de lenguaje violento en la música derive en un deterioro de nuestra industria musical, así como de nuestra sociedad y nuestra economía", señalaron en un comunicado conjunto.
Además, muchos jamaiquinos han cuestionado estas letras por incitar a la violencia, por su lenguaje machista y obsceno, y por los constantes enfrentamientos entre los músicos en los escenarios donde alternan. Existen sospechas que la popularidad de esta variante del reggae está relacionada con creciente alto índice de homicidios en ese país.
El tema de la violencia explícita en una parte de las canciones de reggae, no agota otros temas generadores y cultivadores de violencia en nuestro medio, pero nos convoca a hacer algo al respecto.
La pregunta es, ¿qué estamos haciendo en Panamá? ¿Qué dicen las empresas, emisoras, publicistas que sostienen este tipo de expresiones? ¿Qué dicen las autoridades, los grupos cívicos, las iglesias? ¿Los padres de familias y los educadores? ¿Autorregulación, control, una sociedad civil que se empodere con la afirmación que la comunicación es un derecho de todos y todas que debe ser ejercido y reclamado?
(raulleisr@hotmail.com)

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